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E-learning: metodologías, tecnologías y tendencias |
ABSTRACT
En esta comunicación se pretende dar una visión global de lo que es el e-learning. Así partimos de una breve definición conceptual para pasar a abordar algunas de las tecnologías que más se utilizan, las metodologías de enseñanza-aprendizaje en las que se puede sustentar, las modalidades de enseñanza más eficaces a cada situación así como las últimas tendencias tecnológicas.
¿Qué es el e-learning?
En la actualidad cualquier persona ha escuchado hablar de Internet, pero son pocas las personas que tienen conocimiento de la existencia del e-learning y menos las que saben lo que significa dicho concepto. Incluso, muchos de los profesionales que trabajamos en esta disciplina discrepamos en su delimitación conceptual. Toda esta controversia acerca de la delimitación conceptual de un vocablo, surge siempre que se acuña un nuevo término. En términos generales, se podría decir que
el e-learning es la modalidad de educación a distancia donde tanto el profesor como el alumno hacen uso de medios electrónicos para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje. También podríamos hablar de “educación digital” pero el e-learning no es un entorno absolutamente digital, por lo que parece más adecuada la denominación de “e-learning” o “aprendizaje electrónico”, o bien “enseñanza electrónica” o de “educación electrónica”.
¿Por qué se habla de e-learning y no de e-teaching?
Actualmente la educación a distancia se orienta hacia un mayor protagonismo del alumno en el proceso de enseñanza, frente a la prevalencia de la figura del docente en la enseñanza presencial convencional. Pues bien, con el término e-learning se pretende que el alumno se convierta en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, es decir, que sea él quien decida qué aprender, cómo aprenderlo y cuándo, siendo el profesor no un transmisor de conocimiento, sino un asesor que sirva de guía y de dinamizador en su proceso de aprendizaje, motivando al alumno, ayudándole cuando se encuentre con dudas y problemas, etc. Pero, cuando decimos que el alumno debe ser el protagonista de su propio proceso de aprendizaje, no estamos diciendo que el profesor quede relegado a un segundo plano y permanezca pasivo. Lejos de eso, la relación profesor-alumno en lugar de ser completamente
vertical, va a ser una relación más
horizontal donde los dos demuestren una actitud proactiva recíproca en virtud de la cual negocien, lleguen a acuerdos, se preocupen mútuamente por el estado del proceso de enseñanza-aprendizaje, etc.
Por lo tanto, cuando un profesor imparte un curso a través de la modalidad online, no puede esperar a que sus alumnos tengan problemas para ponerse en contacto con él, sino que debe ser él quien, desde un principio, tome la iniciativa y se ponga en contacto con los alumnos, tanto de forma individual como colectiva mediante las herramientas síncronas y asíncronas que haya dispuesto. En todo momento el profesor debe evitar que el alumno se sienta solo y desorientado a la hora de aprender. Si esto ocurre, hay muchas posibilidades de que el alumno abandone el curso y creamos que el e-learning es un fracaso, cuando lo que ha fracasado ha sido en realidad la metodología. Existe una tendencia a pensar que el e-learning es una modalidad de enseñanza fría, frente al modelo tradicional. Sin embargo, en muchas ocasiones, es mucho más próxima y duradera, posibilitando relaciones más directas y personales, ya que permite un espacio donde se crean relaciones de una forma más sencilla, donde se puede llegar a todos los participantes sin limitaciones de espacio o tiempo.
Las Tecnologías de la Información y de la Comunicación: ¿Tecnologías excluyentes vs. tecnologías integradoras ?
El surgimiento de una tecnología constituye el primer paso en un proceso complejo antes de que ésta llegue a popularizarse. En un primer momento, la tecnología incipiente es cara y sólo unos pocos privilegiados pueden acceder a ella – como ejemplo, pensemos en el inicio de la telefonía móvil- . Una vez que se populariza esta tecnología es necesario un proceso formativo o de alfabetización de la sociedad, tanto para saber utilizarla de forma adecuada como para sacarle el máximo rendimiento.
El
sistema educativo no es capaz de realizar esta labor, estando siempre muy por detrás (y a mucha distancia) del ritmo de crecimiento y de formación del
sistema productivo. Esto, que ya es visible en nuestro entorno del “primer mundo” se acentúa mucho más en el caso de los países subdesarrollados donde, por ejemplo, comprar un ordenador puede suponer el salario de toda la vida de un trabajador. Visto desde este punto de vista, la tecnología es excluyente y contribuye a ahondar esa brecha entre los países, y no sólo países, sino ciudadanos, que tienen recursos económicos y los que no.
Pero visto desde otra perspectiva, la tecnología puede ser motivo de inclusión. En el caso concreto del e-learning, los países con menos recursos y las clases más desfavorecidas tienen una oportunidad única de acceder a fuentes de información y a recursos que permiten que la alfabetización pueda llegar más lejos y cubrir áreas inaccesibles hasta hace sólo unos años. Pero esta posibilidad requiere un apoyo real y efectivo, no sólo económico, del primer mundo para que la universalización de estos recursos se haga realidad. En este sentido, la tendencia de las instituciones educativas hacia el exclusivo negocio de producción y venta de conocimiento contradice sus fundamentos de servicio a la sociedad. Por ello, iniciativas como el
software libre en la educación abren una puerta esperanzadora para la normalización e igualdad de oportunidades, sobre todo teniendo en cuenta la gran diferencia en el acceso al conocimiento entre todas las regiones del mundo.
Las tecnologías de la información y de la comunicación tambien pueden ser incluyentes o excluyentes para personas con discapacidades físicas o sensoriales. Por ejemplo, un discapacitado físico puede leer un periódico en su casa sin tener que bajar a comprarlo a la calle. Si las páginas web del diario son accesibles, la persona con discapacidades podrá consultarlas sin problema; si no, estaremos en el caso, muy frecuente, de que las tecnologías disponen nuevas barreras para el acceso de personas discapacitadas a la Sociedad de la Información.
En conclusión, la tecnología no es buena ni mala. Como casi todo, depende del modo en que se utilice y del fin con que se utilice.
¿Nueva tecnología de enseñanza-aprendizaje, nueva metodología?
A lo largo de la historia, a medida que se han ido introduciendo tecnologías en la educación, se han ido produciendo cambios tanto en la forma de enseñar como en la forma de aprender. La transmisión oral ha sido la primera forma de enseñanza. Con la aparición de la escritura aparecieron los primeros analfabetos, puesto que hubo que enseñar a leer y a escribir. Al principio, esta tecnología estaba relegada a las clases más altas. Fue con la aparición de la imprenta, cuando se empezaron a producir libros en masa. Pero no ha sido el afán de la sociedad por culturizarse, sino una transformación en la industria (la revolución industrial) la que ha traido consigo la creación de los sistemas educativos en los estados, con la consiguiente generalización de la educación. Para ello se crean las escuelas a imagen y semejanza de las industrias -con horarios preestablecidos, con una metodología de trabajo, etc.- para formar personal cualificado para trabajar en las fábricas.
En esta etapa, el profesor se consideraba el depositario de un saber omnisciente e incuestionable que tenía que transmitir al alumno, y éste sólo “aprobaría” si sabía todo lo que le transmitía el docente. Cada alumno debía aprender por sí mismo, de forma individual. En la fábrica iba a ser preparado para trabajar en un puesto de trabajo en el que iba a permanecer toda la vida haciendo lo mismo.
De este modo, si la sociedad industrial ha creado un sistema educativo adecuado a sus necesidades, de la misma forma la Sociedad de la Información tendría que “crear” o adaptar el sistema educativo a sus necesidades si lo que queremos es que haya una interrelación sistema educativo-sistema productivo.
Hoy, inmersos en la Sociedad de la Información, el conocimiento se hace obsoleto o cuestionable en un período muy breve de tiempo. Lo que hoy es verdad, mañana, como mínimo, se cuestiona; actualmente se considera que la mejor forma de aprender y de trabajar es en grupo; además, cada persona puede cambiar de trabajo en multitud de ocasiones a lo largo de su vida, necesitando una formación constante y flexible para no quedar fuera del mercado de trabajo; las propias empresas, para garantizar su competitividad y estar constantemente en la cresta de la ola, necesitan formar en cortos períodos de tiempo a sus amplias plantillas dispersas geográficamente.
Ahora bien,
¿Qué metodología de enseñanza-aprendizaje adoptar para que una acción formativa con componente e-learning tenga éxito? Cualquier metodología puede dar buenos resultados, pero para que suceda, antes del desarrollo de un curso debería ser fruto de una negociación entre docente estudiantes y, si es preciso, renegociarla durante el desarrollo del mismo. En educación no sirve la generalización, es decir, que un proceso formativo basado, por ejemplo, en una metodología constructivista tenga éxito con unos determinados alumnos, no garantiza el éxito con otro grupo de alumnos aunque tengan el mismo profesor, pues cada persona tiene sus propias necesidades, intereses, actitudes, etc.
Llegados a este punto, es interesante perfilar algunos aspectos de la evaluación como parte de la metodología en el proceso de enseñanza aprendizaje y se nos plantea una cuestión: ¿En qué elementos se concretan las diferencias entre evaluación presencial y evaluación virtual? Parece claro que cuando no se cambian los instrumentos de evaluación la manera de evaluar en entornos presenciales y virtuales es muy parecida. Por ejemplo, si utilizamos tests de respuesta múltiple el resultado es directo. Sin embargo, si se proponen actividades grupales en entornos virtuales y presenciales el seguimiento que se puede realizar del grupo, de cómo construyen su conocimiento y, en definitiva, el aprendizaje, difieren sustancialmente. En un entorno virtual la actividad del grupo queda registrada, lo que permite consultar de forma más detallada cada una de las aportaciones individuales y personalizar la ayuda en consecuencia. Presencialmente, el evaluador se pierde la mayor parte de las intervenciones y, si estas suceden simultáneamente, el hecho de estar con un grupo le excluye de estar con otros.
Otra cuestión de tinte más ético o sociológico sería: ¿Estamos preparados ética y culturalmente para enfrentarnos a una metodología de enseñanza aprendizaje basada en el e-learning? Los problemas de confiabilidad y autentificación pueden determinar también la metodología a desarrollar.
En todo caso, en el desarrollo de todo curso online, el docente debería saber: cuántos alumnos tiene; cuáles son sus intereses y necesidades; conocer su realidad sociocultural, etc. En función de todo esto debe elaborar los objetivos, los contenidos, la metodología y la evaluación del curso. Si el docente pretende tener éxito en un curso, a priori, deberá considerar la posibilidad de negociar estas fases con el alumno, si no tendrá muchas posibilidades de fracaso.
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta, y del que nos olvidamos muchas veces, es la
ratio profesor/alumno. Muchas veces se leen resultados de acciones formativas con 100 alumnos. ¿Quién puede garantizar el éxito con 100 alumnos en una clase presencial? Pues bien, en educación a distancia el profesor tiene mucho más trabajo que en una clase presencial tradicional. A la preparación de las sesiones de formación, materiales multimedia, propuestas educativas, etc. se suma un considerable esfuerzo de respuesta personalizada a través de correo electrónico y foros de debate, entre otras [Greville, 2001]. Coincidimos con los expertos (
1) en considerar que en un curso de e-learning la ratio profesor/alumno debe ser mucho menor, en torno a
15 estudiantes por profesor/tutor, para poder atender de forma personalizada a las necesidades y problemas que le surjan a cada estudiante.
En e-learning la metodología a adoptar en cada proceso de enseñanza-aprendizaje, por lo tanto, depende tanto del profesor como de los alumnos. Lo ideal sería que la negociaran. En todo caso, pueden utilizarse metodologías de enseñanza-aprendizaje muy variopintas, desde la conductista, la constructivista, hasta la propia autogestión.
Después de tener en cuenta a los usuarios y haber considerado la metodología a utilizar, la última cuestión a tener en cuenta es la tecnología. Utilizaremos aquellas herramientas que más se ajusten a la propuesta metodológica del curso y que sean realmente necesarias. En ningún caso debería justificarse el uso de una determinada tecnología simplemente por utilizarla, por su novedad o por tratar de dotar de más herramientas no validadas una experiencia formativa. Si así fuera, existen muchas posibilidades de que sea totalmente contraproducente y ayude a confundir al alumno y intervenir de forma negativa en nuestra propuesta formativa.
¿Qué modalidad adoptar? ¿E-learning o blended learning?
Hablamos de e-learning puro cuando la formación tiene un componente exclusivamente online, y de blended learning (
2) (o aprendizaje mixto) cuando se utiliza una metodología híbrida, en la que alternan las sesiones presenciales de formación y las sesiones online, en la proporción que se establezca para esa iniciativa.
Nuevamente, es importante no olvidar que es la tecnología la que tiene que adaptarse a nuestras necesidades, y no ser nosotros los que nos adaptemos a ella. Como ya se ha comentado,
la tecnología es simplemente un medio, y no se debe convertir en un fin en sí misma. En cada momento del proceso formativo, debemos seleccionar y utilizar exclusivamente las herramientas necesarias.
Sucede frecuentemente que la tecnología, así como el grado de destreza instrumental -no sólo de los alumnos, sino de los profesores que imparten cursos de e-learning-, experimenten una mejora sensible a lo largo de la acción formativa propuesta. Esta situación puede sugerir adoptar nuevas herramientas una vez iniciado el curso, o incluso una sensible variación en la metodología a utilizar. Estas situaciones deben ser analizadas antes de que sucedan, puesto que pueden conducir a una confusión en los objetivos y estrategias de estudio de los alumnos y profesores.
Hay cursos en los que, por desarrollarse a nivel nacional e incluso internacional, sólo tiene cabida el e-learning, ya que esta modalidad de enseñanza permite también realizar sesiones de formación virtuales en tiempo real (videoconferencia, chat, streaming, etc.).
¿Qué tecnologías se utilizan en la actualidad en e-learning?
Las tecnologías más utilizadas en e-learning son, entre otras, los Sistemas de Gestión del aprendizaje (
Learning Management Systems – LMS)
también llamados Sistemas de Gestión de Contenidos de Aprendizaje (
3) que, normalmente, están basados en Web.
Un Sistema de Gestión del Aprendizaje (plataforma de teleformación, entorno virtual de enseñanza-aprendizaje, sistema telemático de teleformación, etc.) es un software instalado en un servidor que se utiliza para la creación, gestión y distribución de cursos a través de Internet.
Por lo tanto, el objetivo fundamental del LMS es la de servir de contenedor de cursos, pero también incorporan otras herramientas para facilitar la comunicación y el trabajo colaborativo entre profesores y estudiantes, herramientas de seguimiento y evaluación del alumno, etc. Así, un LMS, en la actulidad, puede contar, entre otras, con herramientas de comunicación (sincrónica y asincrónica), herramientas de generación de contenidos y actividades, herramientas informativas, herramientas de gestión administrativa, etc. Algunos ejemplos de las herramientas más populares que integran,son: agendas, glosarios, foros, chat, videoconferencia, audiconferencia, streaming, weblogs, webinars, e-porfolios, estadísticas, etc.
La tendencia en e-learning es a utilizar herramientas que faciliten la comunicación y el trabajo colaborativo en tiempo real como es el caso de los
webinars. Los seminarios web o webinars son aulas virtuales donde los alumnos ven y escuchan al profesor en tiempo real, mientras se comparte el escritorio del ordenador o un documento de trabajo en el que pueden interactuar para realizar contribuciones.
¿Qué tecnología utilizar?
Todo depende de las necesidades de la organización/empresa, de las necesidades de los alumnos, del tipo de acción formativa que queramos realizar, de los recursos de que dispongamos, etc.
A ser posible recomendamos la utilización de sistemas
open source [González, 2003] frente a tecnología propietaria (
4), pero siempre seleccionando lo que mejor se adecúe a nuestras necesidades y teniendo en cuenta estándares internacionales.
Tecnologías emergentes en e-learning: Access Grid y teleinmersión.
Las tecnologías que en un futuro muy próximo probablemente nos encontraremos hacen referencia a access-grid y a teleinmersión.
Estas tecnologías surgen de la necesidad de proporcionar mayor interactividad entre los actores del proceso de enseñanza-aprendizaje y de facilitar el trabajo colaborativo entre investigadores.
Access Grid (
5) es un sistema multiconferencia y de proyección de alta calidad en grandes dimensiones que permite a investigadores dispersos geográficamente reunirse en salas virtuales para trabajar de forma colaborativa en tiempo real. Se trata de un sistema basado en software libre que necesita recursos hardware de bastante capacidad y de una red con gran ancho de banda. En España se está empezando a implantar en los centros de investigación y en las universidades.
Por otra parte, la “Teleinmersión” consiste en la transmisión entre puntos distantes geográficamente de escenas sintetizadas tridimensionales a tamaño real, representadas y renderizadas en tiempo real, es decir, dotadas de texturas y volúmenes, empleando técnicas avanzadas de visión y gráficos digitales. Para ello se requiere la combinación eficaz de sistemas avanzados de telecomunicaciones con la utilización de tecnologías multimedia que permiten reconocer la presencia y el movimiento de formas tridimensionales (elementos, personas, entornos 3D) para ser proyectados en “entornos de inmersión” (salas con el equipamiento necesario) geográficamente distribuidos, en los que los usuarios pueden interactuar sensorialmente. Los usuarios pueden manipular datos, compartir simulaciones de objetos y experiencias como si estuvieran en la misma habitación, participar juntos en una simulación, etc. Para ello serían necesarios, además de múltiple equipamiento para capturar la imagen y codificarla, unas gafas polarizadas y un dispositivo en la cabeza para variar la vista de acuerdo con el movimiento de la cabeza del usuario. Este sistema aún está en fase de experimentación en Estados Unidos.
Como conclusión, una reflexión
La tecnología en educación, como todo, debe ser ponderada justamente y ubicada en el lugar que le corresponde. No tiene sentido ser, por principio, tecnófilo ni tecnófobo. Cada persona debe utilizar los recursos que necesite acorde a sus necesidades, no perdiendo de vista el objetivo final a alcanzar. Debemos evitar ser llevados por el uso instrumental y no reflexivo. La formación en el uso de los medios, la experimentación, la creatividad, pueden ser herramientas muy útiles en el camino de la aplicación de un buen método para nuestras necesidades formativas.
La tecnología no es buena, pero tampoco es mala. Lo que puede resultar o no perjudicial es el uso que de ella se haga y cómo se enseñe a utilizar (un cuchillo sirve para cortar pan pero también para cortarse un dedo).
Por último, no olvidemos que la incorporación de una tecnología en un proceso de enseñanza-aprendizaje, no conlleva necesariamente una mejora en la calidad del mismo. Es más, puede producir el efecto contrario al deseado si no se utiliza adecuadamente.
Referencias
Access Grid: http://www.accessgrid.org/
Centro de Supercomputación de Galicia. Http://www.cesga.es
González, Jesús; Seoane, Joaquín y Robles, Gregorio (2003). “Introducción al software libre”. http://www.uoc.edu/masters/softwarelibre/esp/materials/libre.pdf
Greville Rumble (2001). The Costs and Costing of Networked Learning. http://www.aln.org/publications/jaln/v5n2/v5n2_rumble.asp
UNESCO (2002). Aprendizaje abierto y a distancia. Consideraciones sobre tendencias, políticas y estrategias. http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001284/128463s.pdf
Notas
[1] - Este grupo de trabajo está enmarcado dentro del II Congreso ONLINE OCS: ¿Hacia qué sociedad del conocimiento? (http://www.cibersociedad.net)
[2] - Aprendizaje abierto y a distancia. Consideraciones sobre tendencias, políticas y estrategias. UNESCO 2002.
[3] - Para mayor información sobre Blended Learning, se puede consultar el nº 23 de la revista Pixel-Bit publicado en abril de 2004, dedicado a esta modalidad de enseñenanza. http://www.sav.us.es/pixelbit/marcoabj23.htm
[4] - En el siguiente enlace del Cesga se puede consultar información abundante sobre LMS que hace referencia a artículos, estudios comparativos, etc.
[5] - No es el objetivo de este artículo mostrar las ventajas del software libre (open source) frente al propietario. Pueden consultarse las referencias de este documento para ampliar información al respecto.
[6] - http://www.accessgrid.org/