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Eje temático A. Política y cambio social:

A-4. Profundización democrática en la era Internet:

TIC’s de conocimiento libre y e-gobernabilidad: ¿Emergencia popular o reproducción de la élite?

IV Congreso CiberSociedad

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Palabras clave:

propiedad de la información/conocimiento
tics
gobierno electrónico
estado
democratización
 

Autor(-a/s):

Paz Peña Ochoa
 
 
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Abstract:

En este artículo planteo que las nuevas tendencias en las TIC’s poco tienen que ver con la reproducción del conocimiento como lo entendemos hoy. Sus características comunitarias permiten abrir sus fronteras, tradicionalmente dominadas por la élite. Centrada en el caso chileno y basada en su historia social, afirmo las TIC’s de conocimiento libre brindan una oportunidad de expresión real del sujeto popular. Una, por lo demás, que se ve nuevamente aplacada por aquella “prodigiosa maquinaria destinada a excluir” llamada, esta vez, gobernabilidad del Estado. La e-gobernabilidad como centralización del sujeto popular.

 
 
 

Texto de la comunicación:

Introducción


Entusiastamente, la emergencia de tendencias digitales de apertura como el software libre, FLOSS (1), o el software social, y de forma mucho más anterior, la misma hipermedia, han logrado establecer una discusión que –aunque siempre está en el límite de nuestra conciencia- pasa desapercibida en el correr de lo cotidiano: ¿quién está detrás del conocimiento?

Casi como si fuera un bien de consumo, Richard Stallman y luego, ya en el campo del derecho gracias a la consolidación del concepto de copyleft, Lawrence Lessig, se preguntan sobre si existe algún dueño del conocimiento, y por ende, si la cultura en la que vivimos da cuenta de esa problematización.

Pero esta pregunta no es nueva. Fue ampliamente desarrollada ya por Michael Foucault (1999) cuando habla del “saber” y lo relaciona con el dominio que tienen de él las clases hegemónicas de la sociedad. De Foucault aprendimos que el saber (2) puede ser entendido en la acción de tener el privilegio de transmitir una declaración como verdad a otros. No obstante, esa consideración de verdad es una voluntad configurada como una “prodigiosa maquinaria destinada a excluir” todo lo que se oponga a la voluntad de saber de la privilegiada hegemonía dominante.

En esa voluntad de saber, se transfiguran dos hechos que priman en la élite al considerarse ellos sus productores y sostenedores “naturales” en desmedro del mundo popular: un interés económico y cultural (3). Con el designio de qué es lo que validamente se conoce, y por ende, por cuáles vías hacerlo, se burocratiza y monopoliza el mercado y se reproducen infinitamente sus lógicas de autoridad en la sociedad.

Las tecnologías, como productos del conocimiento humano, no escapan a esa realidad. Su diseño, producción y su determinación de valores al utilizarse por una comunidad, siguen repitiendo modos opresivos y alienantes a todo lo que no cabe en la calificación hegemónica.

Como Lewis Mumford reflexionó, la monotécnica (4) “se basa en la inteligencia científica y la producción cuantificada, se dirige principalmente hacia la expansión económica, plenitud material y superioridad militar” (Mumford citado en Mitcham, 1989: 58). Para este autor, lejos están los tiempos en que la técnica se utilizaba para la armonía del hombre y para el desarrollo de sus diversas potencialidades.

Con este tipo de técnica concentrada en la eficiencia, según Ellul se ha arrasado con todo lo que hace posible a los grupos sociales: mitos, creencias, leyes, moralidad (en Mejías, 1999, documento en línea). En el paradigma del aumento de la eficiencia y de la productividad no hay espacio para consideraciones éticas o de virtudes.

Pero ¿qué ocurre cuando estamos ante tendencias tecnológicas que ponen en apuros a los dueños de esa voluntad de verdad? ¿Qué ocurre cuando el conocimiento ya no está en control de unos privilegiados y tiende, más bien, a un alcance comunitario, y por ende, a nuevos rumbos epistemológicos que hacen explotar sus tradicionales fronteras?

En este artículo planteo que las nuevas tendencias en las TIC’s poco tiene que ver con la reproducción de cómo entendemos el mundo hoy. Centrada en el caso chileno y basada en su historia social, describo que las TIC’s de conocimiento libre brindan una oportunidad de expresión real del sujeto popular, pues comparten una característica fundamental: no reconocen que una élite tenga el monopolio del conocimiento. Ahora bien, a la luz de las políticas estatales sobre las TIC’s en Chile, considero que esta oportunidad de participación del sujeto popular se ve nuevamente aplacada por aquella “prodigiosa maquinaria destinada a excluir” llamada, esta vez, gobernabilidad del Estado.

Comenzaré hablando de la tecnología de la hipermedia, un elemento básico en el desarrollo de Internet y del software, pues la califico como el pilar donde se sustentan todas las tendencias comunitarias de tecnología libre que bien representan Stallman y Lessig. Desde su lógica e implicancias, podemos entender el devenir de las TIC’s digitales en el futuro próximo.

La hipermedia y el conocimiento


Como define Landow (1997), el hipertexto son bloques de texto individuales que denomina lexias, que se unen entre ellos a través de enlaces electrónicos. En informática, la noción del hipertexto representa una manera de relacionar directamente entre sí informaciones diversas, de orden textual o no, con ayuda de enlaces subyacentes (Vandendorpe, 2003).

Desde la emergencia de la hipermedia, muchos estudios se han centrado en ver cómo afecta al conocimiento como tradicionalmente se había entendido: alfabetización lineal, autor conocido, control (o fantasía de control) de lectura. La hipermedia no permite si quiera que alguien se alce con el trono de autoridad. Casi como una predicción foucaultiana, el campo de la adquisición del conocimiento se ha convertido en un declarado campo de batalla: el conocimiento está para ser hecho tajos (1992).

Como Gunner Liestol plantea, esta tecnología de conexiones permite la manipulación del material del mensaje:

…así pues, el hipertexto tiene el potencial de liberar al lector de la dominación lineal de los medios físicamente fijados. En consecuencia, se debilitan los lazos con el autor, aparece ruido en el canal y disminuye el carácter predecible de la comunicación (1997: 127).



Se podría afirmar que el carácter predecible de la comunicación jamás ha existido, menos en el texto. Hablando de la historia de los modos de lectura, Roger Chartier ya considera que las obras no tienen sentido estable ni universal. La recepción siempre connota, distorsiona e inventa (Soffia, 2003).

Ante este panorama, y para los intereses de este artículo, la tecnología del hipertexto parece encarnar una verdadera insurrección del conocimiento como entendemos en el Occidente. Para José Luís Gómez Martínez, “en la modernidad se privilegió al autor, la posmodernidad privilegia al texto y en el discurso antrópico (5) (simbolizado por el hipertexto) se privilegia al lector” (2001, documento en línea).

De acuerdo con esta última calificación de la interrupción del hipertexto en el panorama de la triada autor - texto - lector (6), lo cierto es que esta tecnología despierta un hecho simple que parecía olvidado en los medios de comunicación como tradicionalmente habían sido concebidos (cerrados, estables, lineales): la actualización contextual permanente del contenido (de lo dicho, de lo escuchado, de lo visto) por parte del lector que, en la no-linealidad (7), cae en el riesgo de zozobrar en el entendimiento del mensaje.

En los sistemas de hipertextos ya sea abiertos a la colaboración de otros actores o cerrados a la razón de un solo autor, el lector pone en entredicho lo que lee y por ende, la pregunta termina siendo sobre el autor: ¿quién es?; ¿es lo que interpreto su voluntad?; ¿qué pretende el autor con este mensaje?; etc.

La concentración del autor no es, en correspondencia, hacia el lector. Cuando se escribe en un medio de comunicación, finalmente, siempre es a un constructo. Su foco en el hipertexto es hacia el medio y su forma de llegar a los lectores. Inspirados en Chartier y en la observación que “las formas producen sentido” (Soffia, 2003), más bien la pregunta fundamental es ¿cómo transmito mi mensaje en este soporte?

Estos cuestionamientos se justifican en lo que Liestol llamaría el “texto o discurso discurrido”, definido como el uso y la lectura de hecho del texto almacenado en forma digital.

Hay una historia posible o potencial, la almacenada, y otra historia de hecho, que el discurso discurrido articula. La discusión tiene interés sobre todo para …(textos) en los que la búsqueda del conocimiento ocupa el lugar de la historia natural (1997: 119-120).



En ese marco, el discurso antrópico se hace presente. El lector reconoce su preponderancia en la acción de la triada y su posición frente al autor como el exclusivo contenedor del sentido queda desestimada. El autor no es una respuesta, es más bien un campo problemático. Y en ese cuestionamiento, lo virtual se hace presente y las naturalizaciones del autor (8) y su mensaje (su saber) quedan en evidencia.

La hipermedia no es necesariamente la causante de un fantasioso término de la hegemonía en la voluntad de verdad. Pero sí la des-oculta, la pone al descubierto y permite la apertura del acceso al saber, o al menos, de su interpretación y uso. Como afirma Landow refiriéndose al hipertexto:

…esta nueva tecnología de la información tiene el poder de reconfigurar las premisas básicas de nuestra cultura sobre la textualidad, autoría, propiedad creativa, enseñanza y una extensa gama de temas (1997: 51).



Tecnologías de la colaboración


Cuando se habla de hipermedia, se está ante el panorama de sujetos que no sólo se pueden enfrentar al conocimiento de manera crítica, si no que tienen la libertad y el derecho de intervenir en él, gracias al discurso antrópico, e interpretar y crear así nuevas formas de saber.

El efecto latente de este proceso es poner al descubierto ese saber que antes estaba camuflado por las pocas facultades del usuario (ya no sujeto) al enfrentarse a un texto. Con el hipertexto, pone en entredicho lo actual y en ese momento, hace visible el saber como una virtualidad (9).

Cuando la hipermedia hace explotar los límites aparentemente concretos del texto, hace también estallar los límites con el que se naturalizaba el saber. En ese marco y a mi modo de ver, creo que la gran colaboración de Richard Stallman al desarrollo de las nuevas tendencias tecnológicas, es que justamente interpreta los alcances de la hipermedia, en el sentido de ir más allá del código, planteando el saber como una cuestión comunitaria y cultural. De hecho, a propósito de la diferenciación de la filosofía del software libre con el movimiento del código abierto, afirma:

Los términos “software libre” y “código abierto” describen más o menos la misma categoría de software, pero implican cosas muy distintas acerca del software y sus valores. El proyecto GNU sigue empleando el término “software libre” para expresar la idea de que la libertad, y no sólo la tecnología, es importante. (p.33)



La idea de libertad en Stallman parece clara al enfrentarse al software propietario: la restricción de uso de los programas computacionales no permiten una verdadera contribución social.

Esto reduce la cantidad de riqueza que la humanidad obtiene del programa. Cuando se opta deliberadamente por la restricción, las consecuencias dañinas son la destrucción deliberada. Específicamente, el deseo de ser recompensado por la creatividad de uno no justifica privar al mundo en general de toda o parte de esa creatividad. (p.41).



Por tal razón, Stallman opta por la creación de programas con el código abierto, dispuestos enteramente a la comunidad. A través de las licencias del copyleft, la lógica del código en el software libre es:

…se autoriza la ejecución del programa, su copia, modificación y distribución de versiones modificadas, siempre que no se añada ninguna clase de restricción a posteriori. De este modo, las libertades cruciales que definen el “software libre” quedan garantizadas para cualquiera que posea una copia: estas libertades se convierten en derechos inalienables (2004: 22).



Leo en Stallman una clara voluntad de romper las hegemonías tradicionales del saber. El conocimiento ya no está en manos de una élite, sino es parte accesible de una comunidad entera que contribuye a su crecimiento y protección en libertad: Las TIC’s se constituyen como tecnología de conocimiento libre.

Esta forma de poner tan concretamente la construcción comunitaria del conocimiento ha logrado alentar otras formas de tecnología digital que entienden como sustancia, la colaboración social para su desarrollo. Es lo que comúnmente se llama web 2.0 o software social.

El software social es, en cuanto a productos, un compilado de programas que cumplen con apoyar diversas necesidades en la interacción grupal. Así, podemos hablar de los blogs (10) , wikis (11) , sistemas de clasificación distribuida (12), avisos de RSS (13), entre otros.

Según se van detectando necesidades grupales, nuevos programas se diseñan y producen. De hecho, Clay Shirky incluye en su definición de software social, programas que ayudan la interacción de los grupos aún si esa interacción ocurre offline (en Allen, documento en línea).

Uno de los ejemplos más característicos es el trabajo colaborativo y abierto que hacen los wikis y blogs, y refieren a la libre edición de textos de los miembros de un grupo. Al igual que el trabajo bajo la licencia de copyleft y la filosofía del software libre, la construcción del conocimiento es revocable, modificable e integrada.

Conocimiento libre en la comunidad


No cabe duda que uno de los aspectos más alabados de la emergencia de las TIC’s digitales tienen que ver con las nuevas redes asociativas que producen entre los sujetos. Efectivamente, los que tiene el privilegio de tener amplio acceso a ellas se exponen a ampliar sus redes comunicativas.

Según Bruno Latour, las TIC’s, o más técnicamente, su código, es un actor que teje redes con sus usuarios de una forma revolucionaria hasta ahora:

…information technologies allow us to trace the associations in a way that was impossible before. …they make visible what was before only present virtually. (Latour citado en Mejías, 2006a, documento en línea).



Este código puede ser usado por una comunidad o una red. La primera es, según Ulises Mejías (2005, documento en línea), una realidad social comprendida de humanos y objetos donde los humanos conservan casi toda la acción social. La segunda, en cambio, es una realidad social que comprende tanto humanos como objetos, pero donde los humanos delegan la acción social principalmente a los objetos.

Ambos grupos pueden utilizar el código (considerado como objeto) y lograr entre sus integrantes fuertes lazos de compromiso y nuevas y poderosas formas de acción social. En las comunidades, claro, esta afirmación parece natural. En la red, en cambio, hay posiciones que creen que esos lazos no son verdaderos. No obstante, si consideramos que la red puede tener influencias extensas y rápidas, sus determinaciones pueden transformarse en una poderosa forma de acción que influye no sólo en reafirmar compromisos grupales, si no también en la formación misma de las comunidades.

He aquí el verdadero peligro de las TIC’s. No está en la interacción misma que pueden provocar pues para aplacarlas siempre sobran los mecanismos institucionales. En sistemas de hipermedias abiertos a la comunidad se hacen incómodamente visibles “voluntades de verdad” que entre las tinieblas del desconocimiento mantienen el status quo de la hegemonía. La integración, la conectividad, la construcción del conocimiento es, sin lugar a dudas, su gran ventaja y la gran amenaza de libre desarrollo de las TIC’s.

Porque recordemos que la voluntad de verdad, la voluntad de indicar un discurso como verdadero, se apoya en una base institucional:

Está a la vez reforzada y acompañada por una densa serie de prácticas como la pedagogía, el sistema de libros, la edición, las bibliotecas, las sociedades de los sabios de antaño, los laboratorios actuales. Pero es acompañada también, más profundamente sin duda, por la forma que tiene el saber de ponerse en práctica en una sociedad, en la que es valorado, distribuido, repartido y en cierta forma atribuido (Foucault, 1999: 22).



Y como nos indica Feenberg, el campo del control de la tecnología determina lo que la tecnología termina siendo:

What the object is for the groups that ultimately decide its fate determines what it becomes as it is redesigned and improved in over time. If this is true, then we can only understand technological development by studying the sociopolitical situation of the various groups involved in it (Feenberg, A. citado en Mejías, 2006b, documento en línea).



Mas ahora, con sistemas de tecnología digital abiertos, su campo de dominio parece en duda. Porque ¿cuál es el objetivo de fondo que persigue la hegemonía al atacar a las tecnologías digitales abiertas? (14) A mí parecer, fundamentalmente apunta a dos cosas:

En los parámetros de la comodificación de las TIC’s, al abrirse éstas a la intermediación de los usuarios, sus “monopolios del saber” (15) como los llamaría Innis, y por tanto su dominio en el marcado, se amedrenta. Las herramientas para producir un software a medida propia están en la comunidad (el saber más un hardware) y no necesariamente en la sinuosa perspectiva de crecimiento en el mercado de una compañía.

Pero el alcance del problema que significa la producción abierta va más allá:

Elite groups might hold the power to not only design and produce Technologies, but also to decide how these Technologies should be used, therefore controlling which values become dominant in our communicational realities (Mejías, 1999, documento en línea).



En palabras de Foucault (1999), el miedo de las hegemonías es a no perder el control de cómo se pone en práctica el saber en la sociedad. Larry Lessig lo expresa impecablemente ante el panorama de las nuevas tecnologías digitales:

La tecnología del “capturar y compartir” digital promete un mundo de creatividad extraordinariamente diversa que puede compartirse amplia y fácilmente. Y conforme esa creatividad sea aplicada a la democracia, permitirá que una amplia gama de ciudadanos usen la tecnología para expresarse y criticar y contribuir a la cultura que los rodee (16) (2006:152).



E-gobernabilidad v/s E-Popularidad


Hasta acá, hemos revisado las características más importantes de las TIC’s de conocimiento libre. Hemos calificado al hipertexto como la base donde se comienza a poner en entredicho el conocimiento como lo veníamos considerando en Occidente. Fruto de eso, también hemos visto la irrupción de las tecnologías de colaboración (software libre y software social) y notamos cómo se constituye como motor de esas tendencias, la construcción del conocimiento en comunidad. Además describimos cómo estas nuevas tendencias se constituyen en una amenaza para las élites, que se consideran herederas naturales y únicas para calificar un conocimiento como verdadero.

Ahora bien, la pregunta que cabe hacerse es qué ocurre en un país como Chile, reconocido mundialmente por su esfuerzo de integrar las TIC’s en su población, cuando se encuentra con TIC’s de conocimiento libre. ¿Ve en ellas una verdadera oportunidad de democratización? ¿Son integradas entonces a los esfuerzos de lograr una completa e-democracia? Mis conclusiones son poco alentadoras.

Comenzaré analizando qué es lo que nuestro Estado entiende por la incorporación de TIC’s en su gestión. Si el gobierno lo podemos entender como el ejercicio de una autoridad en cuanto al manejo de lo político, económico y administrativo del Estado, incluyendo la participación ciudadana con derechos y obligaciones, el e-gobierno o la e-gobernabilidad, apela al ejercicio de esa autoridad y de la garantía de esos derechos y restricciones a través de la utilización de las TIC’s.

Como dice más claramente la UNESCO:

The purpose of implementing e-governance is to enhance good governance. Good governance is generally characterised by participation, transparency and accountability. The recent advances in communication technologies and the Internet provide opportunities to transform the relationship between governments and citizens in a new way, thus contributing to the achievement of good governance goals (UNESCO, documento en línea).



No cabe duda de lo importante que pueden ser las TIC’s en la modernización de la relación entre los ciudadanos y su gobierno. Prueba de ellos son, por ejemplo, las necesarias reformas que permiten la votación electrónica o que refuerzan la misma seguridad de ella gracias a las TIC’s.

Pero ¿son las TIC’s bajo la conducción del Estado una garantía de más y mejor participación ciudadana? Viendo el caso chileno y las políticas del uso de las TIC’s en el Estado, se comprueba que faltan políticas estructurales orientadas a la e-democracia:

Es decir, a generar canales de interacción y participación que permitan a la ciudadanía ser parte de la toma de decisiones, así como del seguimiento y evaluación de las políticas (PNUD Chile, 2006: 195).



Una de las razones para esta situación, reflexiona PNUD Chile, tiene que ver con que el Estado no ha incluido a representantes o miembros de organizaciones ciudadanas a sus políticas sobre las TIC’s. Ahora bien, considerando antecedentes históricos en nuestro país, nos encontramos con que esta exclusión no es nueva. Es más, puedo afirmar que tiene sus orígenes en la primitiva relación entre el sujeto popular y el Estado.

Esto porque, leyendo a historiadores como Mario Garcés y Alejandra Valdés (1999), Gabriel Salazar y Julio Pinto (1999), nos damos cuenta que en el tiempo largo de la historia, la sociedad popular chilena se ha organizado, la mayor parte de las veces, antes de la acción del Estado.

Tal como en el caso de las TIC’s de conocimiento libre, estas consideraciones dan cuenta de un mundo popular que no se integró al orden diseñado por la élite.

Por el contrario, creó su propio espacio de libertad, paralelo a las concepciones de libertad formuladas en sentido institucional. En este espacio de “libertad popular” surgió una suerte de sociedad civil que, desde fuera de las estructuras del poder, deslegitimó y resistió sus controles y coerciones (Salazar y Pinto, 1999: 99).



Sin embargo, los últimos años democráticos en nuestro país, trajeron consigo el advenimiento de un concepto muy particular de la gobernabilidad. Gabriel Salazar interpreta esa gobernabilidad sobre el sujeto popular como disciplinamiento social bajo un Estado de Derecho: obligación del Gobierno e interés del Mercado (en Garcés y Valdés, 1999: 10).

Consecuencia de esto, los movimientos poblacionales son tratados por las políticas públicas como “grupos vulnerables”:

En este mismo acto el Estado junto con reconfigurarlos, los despolitiza, los persuade de la necesidad del orden y de criterios técnicos para resolver los problemas sociales (Garcés y Valdés, 1999: 26).



Por ende, hoy nos encontramos que en las políticas sobre las TIC’s y la e-gobernabilidad en Chile, el Estado reduce a la mínima expresión la participación del sujeto popular, dejando adentro curiosamente sólo los aportes que hacen organizaciones o representantes de sectores ligados con el mundo de la empresa privada o con el gobierno (PNUD, 2006).

En esos términos, y a los intereses de este artículo, parece fundamental una conclusión hecha por el último estudio del PNUD Chile:

Las temáticas surgidas desde la sociedad civil en relación del uso de Internet no han sido tomadas en cuenta por las políticas públicas. Estas demandas son principalmente dos: software libre y dominio público. El primer aspecto se refiere a la entrega de facilidades para que se desarrolle tecnología local, incentivando el trabajo y la creación colectiva como un modelo de desarrollo interno de tecnología digital nacional. El dominio público se relaciona con los derechos y usos que se les puede dar a los contenidos que fluyen en la red, esto es, la protección del conocimiento generado localmente y la libertad de establecer medios alternativos de comunicación (PNUD, 2006: 196).



A mí entender, las políticas públicas dejan fuera este tipo de tecnologías de conocimiento libre debido a que, como hemos revisado a lo largo de esta reflexión, por su naturaleza éstas funcionan como mecanismos de des-ocultar voluntades de verdades, saberes que ya no son patrimonio de una élite, sino más bien funcionan en un espacio de libertad entre los sujetos que acceden a ellas (directa o indirectamente).

Las TIC’s que alientan el conocimiento libre se configuran en una amenaza para la gobernabilidad como la entendemos hoy, pues más que despolitizar y ordenar a los sujetos, trabaja con lógicas que despiertan movilización comunitaria y complejidad. Estas mismas lógicas son las que caracterizan al mundo popular chileno y son las que el Estado, históricamente, ha tratado de aplacar.

Entonces, la pregunta final que cabe hacerse es si puede una política de e-gobernabilidad ser símbolo de participación ciudadana. Si las élites, las mismas que nos gobiernan, sustentarán tecnologías que puedan poner en entre dicho sus voluntades de verdad y que valoren el trabajo en comunidad, libre. Hasta hoy las señales no son del todo buenas. Quizás, un esbozo de las razones de esta incompatibilidad de la e-gobernabilidad con las TIC’s de conocimiento libre, la dan Chomsky y Ramonet, a propósito de las democracias liberales:

Los individuos tienen que estar atomizados, segregados y solos; no puede ser que pretendan organizarse, porque en ese caso podrían convertirse en algo más que simples espectadores pasivos (1997: 17).




Bibliografía



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Foucault, M. (1992) Microfísica del Poder, La Piqueta.

Foucault, M. (1999) El orden del discurso, Fabula Tusquets Editores.

Garcés, M. y Valdés, A., Estado del arte de la participación ciudadana en Chile. Documento preliminar para OXFAM GB (documento en línea), en www.asesoriasparaeldesarrollo.cl/seccion es/documentos/Informe_participacion_%20g arces_valdes.pdf , 1999, consultado julio 2006

Gómez, Martínez J.L. Hacia un nuevo paradigma: el hipertexto como faceta sociocultural de la tecnología (documento en línea), en http://www.ensayistas.org/critica/teoria /hipertexto/gomez/centro.htm , 2001, consultado julio 2006

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Mejías, U., What is social about social software? (documento en línea), en http://ideant.typepad.com/ideant/2006/01 /what_is_social_.html#more , 21 de enero 2006a, consultado Julio 2006

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Mitcham, C. (1989) ¿Qué es la filosofía de la tecnología?, Editorial Anthropos.
PNUD Chile, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2006) Las nuevas tecnologías: ¿un salto al futuro?, PNUD Chile.

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Vandendorpe, C. (2003) Del papiro al hipertexto: ensayo sobre las mutaciones del texto y la lectura. Fondo de la Cultura Económica de Argentina S.A.

Notas




[1] Free/Libre/Open Source Software. Movimiento inspirado en el software libre pero que no necesariamente lo considera su filosofía.
[2] Conocimiento y saber en esta oportunidad se utilizarán como sinónimos.
[3] Cultura entendida como naturalización de valores.
[4] El “fenómeno técnico” o “la técnica”, para Jaques Ellul (en Mitcham, 1989).
[5] El texto en sí no significa, significa en el lector.
[6] O Emisor – Mensaje - Receptor, si se prefiere usar el vocabulario informático comunicacional.
[7] “(el hipertexto) Es no lineal porque los lectores pueden escoger su propio orden de adquisición, en función de sus intereses y necesidades particulares. El lector deja de estar totalmente controlado y limitado por las decisiones del autor respecto a estructura y sucesión” (Liestol, 1997: 127).
[8] El autor considerado como lo que Foucault calificaría de principio de agrupación del discurso, foco de su coherencia (1999).
[9] Virtualidad no como un opuesto a la realidad, si no como asegura Lévy, más bien como uno de los principales vectores de la creación de ella (Silva, documento en línea). Virtualidad como la réplica a las respuestas de la “actualidad”, constituyéndose más bien en un campo problemático donde creativamente también se piensa y diseña la realidad.

[10] Sistemas personales de publicación en web.
[11] Sistemas colaborativos de administración de contenido que permiten a cualquier usuario crear o editar páginas instantáneamente.
[12] Software que permite a individuos clasificar ítems según su asociación personal (folksonomías) con cualquier número de palabras claves (tags), que luego son agregados por el software para el beneficio de la comunidad entera.
[13] RSS o Rich Site Summary, es un sistema de suscripción que avisa a los usuarios cuándo un nuevo contenido está disponible, por ejemplo, en cualquiera de los software descritos anteriormente.
[14] Como ejemplo reciente recomiendo consultar la pelea legal en EE.UU sobre la neutralidad de la red, o noticias como ésta, “Pentagon sets its sights on social networking websites”, en NewScientist.com; http://www.newscientist.com/article/mg19 025556.200?DCMP=NLC-nletter&nsref=mg1902 5556.200
[15] “Monopolies of knowledge tend to polarize societies into a mass of the ignorant and a knowledge elite. Monopolies of knowledge encourage centralization of power. Those who control knowledge have the power to define reality”. (Marshal Soules, documento en línea).
[16] También lo formula Stallman de manera implacable cuando diferencia entre saber ‘humano’ y saber ‘privatizado’ y declara que “el software libre contribuye al saber humano, al contrario que el software propietario” (2004: 63).

 
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