Palabras clave:administración electrónicagobierno electrónico administración pública organizaciones gestión del conocimiento |
Autor(-a/s):Iñaki Ortiz Sánchez |
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Abstract:Existe relativa unanimidad entre las personas que nos dedicamos de una u otra manera al estudio y desarrollo de la llamada Administración electrónica en que “esto no es sólo cuestión de tecnología”.
Entonces, si la Administración electrónica es más que tecnología, ¿cuáles son los elementos que la componen?, ¿cuáles son los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de abordar su diseño e implantación de una forma sistemática?, ¿cuáles son los factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica?
El objeto de este trabajo es, precisamente, buscar respuestas a estas preguntas. Es decir, identificar los elementos o factores influyentes en el desarrollo de la Administración electrónica, analizar su contenido y, en la medida de lo posible, proponer recomendaciones que puedan contribuir al éxito de las organizaciones públicas en la efectiva implantación de su propia Administración electrónica. |
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Texto de la comunicación:
Factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica Más que tecnología Es cierto que existe una práctica unanimidad en que "esto de la Administración electrónica no es sólo cuestión de tecnología". Al menos, en el ámbito de los grandes principios, como los que se proclaman en los discursos inaugurales de los numerosos congresos que se organizan sobre Administración electrónica. Sin embargo, a la hora de la verdad, el peso principal de los proyectos recae en lo tecnológico. Precisamente, ésta es una de las principales causas del fracaso de muchos de ellos. Las razones de este enfoque tecnológico hay que buscarlas, desde mi punto de vista, en que las empresas proveedoras tienen su conocimiento y, sobre todo, su negocio, principalmente en la tecnología (hard y soft). Y, por otra parte, es más fácil "meter dinero" en comprar tecnología que actuar sobre el "núcleo duro" de las administraciones, como son sus estructuras, procesos y personas. La tecnología es un elemento posibilitador, que no es poco, pero por si sola no transforma los procedimientos administrativos, ni garantiza la calidad de los servicios. En mi opinión, es necesaria la existencia de un proyecto modernizador de la administración, de carácter general, en el que se inscriban los procesos de digitalización de mayor contenido tecnológico, junto con otros procesos de modernización orientados a la implicación de las personas, la adecuación de los procedimientos administrativos al medio telemático, la colaboración y coordinación intra- e inter-administrativa, la paulatina transformación de las estructuras administrativas hacia un funcionamiento en red, la participación de la ciudadanía en la gestión de las políticas públicas y en el diseño de los servicios, etc. En definitiva, creo que el reto es aprovechar la incorporación de las TICs en la Administración para abordar el proceso de transformación real que las administraciones tienen pendiente desde hace bastante tiempo. Consideraciones metodológicas Las reflexiones contenidas en este trabajo son fruto de algunos años de trabajo dedicados a la organización y a la modernización de la Administración, así como al diseño y ejecución de proyectos específicos de Administración electrónica. Las ideas expuestas en este trabajo se han ido publicando inicialmente en el blog Administraciones en red, dónde se han enriquecido con las aportaciones de las personas que han efectuado comentarios sobre ellas y, finalmente, se ha llevado a cabo un proceso de revisión y estructuración de todo el material acumulado en el blog. Así mismo, hay que destacar que el contenido de este trabajo también se ha nutrido de la conversación mantenida entre los blogs que constituimos la comunidad de la "blogosfera pública", blogs que se citan en el apartado de referencias y a los que tengo que agradecer su importante contribución. Esquema general Se incluyen en este trabajo los siguientes factores de éxito:
Organización Se incluye como factor resultante de la Administración electrónica el siguiente: Los factores de éxito En este apartado se analizan los factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica enumerados en el apartado anterior. Los agentes Factor 1: Los ciudadanos Vamos a realizar un enfoque de la ciudadanía como cliente, es decir, como destinataria, receptora y consumidora de los servicios públicos. Respondemos, así, a un principio ampliamente proclamado en los diversos planes de Administración electrónica elaborados por las Administraciones públicas: la orientación al ciudadano. Aclaro, también, que en este concepto de ciudadanía englobamos, tanto los ciudadanos particulares, como las empresas y otras organizaciones destinatarias de los servicios públicos. No se ha considerado en el alcance de este trabajo el tratamiento de la ciudadanía como sujeto de soberanía política, según el clásico principio definitorio de los sistemas democráticos. A continuación se analizan algunos aspectos relevantes de este factor:
Hay que desarrollar "servicios push", mediante los cuales la Administración tome la iniciativa sin esperar a que el ciudadano acuda a solicitarlos, en lugar de los actuales "servicios pull", que requieren la actuación previa del interesado para que la Administración se ponga en marcha. Factor 2: Los funcionarios No puede haber Administración electrónica sin "funcionarios electrónicos". Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de "funcionarios electrónicos"? Las características de fondo de los "funcionarios electrónicos" serían las siguientes:
Factor 3: Los directivos públicos La primera dificultad que nos topamos para escribir sobre los directivos públicos es la delimitación de su objeto, es decir, ¿quiénes son los directivos públicos? Hay que decir, antes que nada, que esta figura no existe como tal en el ordenamiento jurídico. Según Francisco Longo: "El espacio de la dirección pública es disputado,..., por los dos actores tradicionales de los sistemas públicos: las clases políticas, y la función pública tradicional". Sin embargo, en su opinión: "ninguno de ellos puede responder a los desafíos de la dirección pública". Por otra parte, el Informe de la Comisión de expertos para el Estatuto Básico del Empleado Público (5) define el directivo público como "la persona que posee la capacidad de liderazgo, la formación específica y las habilidades necesarias para hacer funcionar adecuadamente, bajo las instrucciones políticas del Gobierno correspondiente, la compleja maquinaria administrativa". La Comisión propone que el Estatuto Básico del Empleado Público prevea la figura de los directivos públicos, como una clase más de personal, remitiendo la regulación, en su caso, de su estatuto específico y de las funciones que le corresponden a las leyes del Estado y de las Comunidades Autónomas. En el ámbito de la Administración vasca, el Informe de la Comisión para la Racionalización y Mejora de la Administración Pública (CORAME), de 21 de junio de 1994, ya incluía esta propuesta en su medida nº 20: "Configurar un nivel de directivos públicos profesionales sujetos a un régimen especial". En el Gobierno Vasco, los cargos de Consejero, Viceconsejero y Director se ocupan con personas de designación política, mientras los de Subdirector y Delegado Territorial son cubiertos mediante libre designación por funcionarios públicos. Los restantes puestos de funcionarios se cubren por el procedimiento de concurso, salvo contadas excepciones que se reservan a la libre designación entre funcionarios. Hay una franja de puestos entre los que se incluirían los Directores, Subdirectores, Delegados Territoriales y Jefes de Servicios que serían susceptibles de reservarse a directivos públicos profesionales, con las siguientes características:
Coincido con el citado Informe de la Comisión de expertos para el Estatuto Básico del Empleado Público en que la regulación de la función directiva profesional es un factor clave de modernización de la gestión pública. Hay que tener en cuenta en este sentido el efecto ejemplarizante del desempeño de los puestos directivos con respecto a la actuación del conjunto de los empleados públicos. Los elementos básicos Factor 4: El liderazgo El desarrollo de la Administración electrónica supone un proceso de transformación de la Administración pública. Por eso es necesario que se lleve a cabo bajo el liderazgo de los máximos responsables políticos. A este respecto, conviene distinguir dos tipos de liderazgo para el desarrollo de la Administración electrónica:
En efecto, el ámbito del liderazgo no es un magma informe, aunque, a veces, pueda parecerlo, a la vista de las referencias genéricas que se hacen al mismo. Por el contrario, identificar los distintos tipos de liderazgo puede resultar muy útil a efectos prácticos. Así, el que hemos llamado estratégico se genera en la medida que el desarrollo de la Administración electrónica sea considerado una prioridad por el Gobierno de turno. Tenemos la suerte de que el "fenómeno internet" tiene el suficiente tirón para que los Gobiernos incluyan en su agenda la Administración electrónica. El liderazgo que hemos llamado ejecutivo puede y debe promoverse mediante acciones de difusión, comunicación y formación, previstas en los planes e impulsadas por los órganos dedicados a desarrollar la Administración electrónica. Ningún órgano específico encargado de impulsar el desarrollo de la Administración electrónica va a alcanzar su objetivo si no consigue involucrar en este proceso al conjunto de las administraciones. Por ello, es imprescindible "tejer complicidades". La cuestión es, sin embargo, ¿cómo se consigue que los dirigentes públicos lideren el desarrollo de la Administración electrónica?, o lo que es lo mismo, ¿qué acciones concretas pueden ser eficaces para involucrar a los dirigentes públicos en este proceso? Factor 5: La estrategia La estrategia debe ser una de las primeras concreciones del liderazgo . La estrategia dibuja una meta y traza un camino.
El camino a seguir para alcanzar la meta propuesta debe plasmarse en planes y programas, marcando los ritmos de avance e identificando los recursos necesarios.
Los factores relacionales: Factor 6: La participación Mucho se ha escrito sobre el uso de las nuevas tecnologías para facilitar la participación ciudadana en los asuntos públicos, lo que algunos han bautizado como e-Democracia (7) . Sin embargo, las experiencias prácticas en esta materia son bastante menos numerosas que los artículos y las reflexiones teóricas, y los resultados obtenidos no siempre han sido todo lo satisfactorios que se esperaba. Las ideas que se apuntan en este apartado son poco más que un guión sobre los aspectos de la participación electrónica que, desde mi punto de vista, habría que debatir y desarrollar para elaborar las bases teóricas mínimas sobre las que construir la Participación electrónica. La primera tarea para ello es clarificar a qué nos referimos cuando hablamos de Participación electrónica. A este fin me parece útil la siguiente clasificación (Joan Subirats, 2002 (8) ) de las alternativas que relacionan el uso de las TIC con los procesos de innovación democrática:
La principal línea divisoria de esta clasificación toma en consideración el grado de ambición estratégica o de modificación del sistema en sus partes esenciales que puede tener cada discurso. Las dos primeras estrategias, consumerista o demoelitista se sitúan en el marco de la democracia representativa, y en ellas los elementos comunicativos propios de las TIC priman por encima de los aspectos relacionales. Se da por supuesto que el mecanismo representativo es la base de la única democracia posible, y se busca estrictamente mejorar la comunicación y la información recíproca, dejando siempre claras las responsabilidades y los roles de cada quién. En los otros dos discursos o estrategias, las redes cívicas y la democracia directa, son los elementos relacionales los que priman por encima de los estrictamente comunicativos. Estas estrategias apelan al surgimiento de nuevas comunidades, a nuevas formas de hacer política, a otra forma de entender las responsabilidades colectivas y la construcción de la ciudadanía.
Por otra parte, mi compañero de blog Alberto Ortiz de Zárate nos presentaba otra aproximación interesante a una tipología de la participación (9) cuando nos explicaba los niveles de participación de Arnstein, Sherry R., a partir del artículo de este autor ""A Ladder of Citizen Participation (10) ", JAIP, Vol. 35, No. 4, July 1969. Como veis, se trata de todo un clásico en la materia. Alberto Ortiz de Zárate propone su propia escala, inspirándose para ello en los manuales de liderazgo habituales, donde se describen las posibles opciones para la toma de decisiones, en un continuo entre el autoritarismo y la delegación. En las figuras siguientes se representan ambas escalas: la de Arnstein y la de Alberto Ortiz de Zárate.
Desde mi punto de vista, la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos es un asunto complejo y de gran trascendencia. Creo que debe abordarse con perspectiva integral, al menos, en los dos sentidos siguientes:
Por último, creo que es necesario analizar la cuestión de la participación, también, desde el punto de vista, tal vez más psicológico, de las motivaciones. Es decir, ¿por qué permitir la participación? y ¿por qué participar? Y pienso que estos porqués están directamente relacionados con los cómos y con los para qués, ya que estaremos dispuestos, unos a participar y otros a facilitar la participación de otros, según para qué y según cómo. Factor 7: La colaboración Siempre fue necesario que, tanto las unidades orgánicas de cada Administración, como las diferentes administraciones públicas, colaboraran entre sí, pero esa necesidad se hace ahora más patente, si cabe, con la implantación de la Administración electrónica. Si el recurso a las dificultades técnicas para justificar la falta de colaboración nunca pudo resultar convincente, el actual nivel de desarrollo de las TIC-s deja aun más en evidencia la debilidad de este argumento. Pero, ¿qué pistas se pueden dar para orientar este tema?, ¿qué aportaciones novedosas cabe introducir en este debate? Lo primero que podemos y debemos plantearnos es la cuestión de ¿para qué colaborar? Los diferentes niveles administrativos tienen su razón de ser en satisfacer las necesidades y demandas de los mismos ciudadanos. No tiene sentido que cada nivel administrativo diseñe las políticas públicas en las mismas materias, o en materias interrelacionadas, sin articular ningún tipo de coordinación ni colaboración entre ellas. No podemos estar tirando de la cuerda cada uno para un lado distinto, primero porque mareamos a la ciudadanía, y segundo porque los recursos son demasiado escasos para no optimizar su utilización (o, al menos, intentarlo). Es habitual que la ejecución de las políticas públicas requiera la intervención de diferentes niveles administrativos. La actuación de cada uno de ellos debe llevarse a cabo de forma coordinada y en colaboración con los restantes. Desde luego, la colaboración en la ejecución de las políticas será más fácil si previamente se ha llegado a un acuerdo para su definición. No obstante, la ejecución requiere mecanismos específicos de colaboración, coordinación y seguimiento conjunto de las actuaciones llevadas a cabo. La prestación de servicios integrales a la ciudadanía requiere, en muchos casos, la intervención de diferentes órganos y Administraciones. Es necesario, por tanto, que esta intervención se haga de forma coordinada y colaborativa. Por citar un ejemplo, la superación de las situaciones de exclusión social atañe a los servicios de bienestar social, pero también a los de educación, vivienda, salud, … Obtendremos mejores resultados y utilizaremos más eficientemente los recursos si conseguimos colaborar y actuar coordinadamente. Gran parte de los problemas que afrontamos todas las administraciones son comunes. Puede resultar descorazonador pensar en cuantas personas estarán trabajando en las diversas administraciones para buscar soluciones a los mismos problemas. ¿Tan difícil sería colaborar para afrontar problemas comunes? ¿No podríamos compartir el conocimiento? ¿Aprovecharnos mutuamente de las mejoras e innovaciones de los demás? Compartir recursos es una de las formas más directas de colaboración. Me vienen a la cabeza, por poner un ejemplo, las oficinas de turismo duplicadas que podemos encontrar en algunos pueblos, pertenecientes a distintos niveles administrativos (algunas competencias parecen particularmente apetecibles) y repartiendo, en el mejor de los casos, los mismos folletos de información turística. Evidentemente, los recursos que se pueden compartir son de todo tipo, desde inmuebles, hasta equipamientos, pasando por unos elementos muy susceptibles de poderse compartir, como son los aplicativos informáticos. Y ¿porqué no?, las personas. Nota: todas las reflexiones incluidas en los puntos anteriores se han efectuado con propósito de aplicación general, pero no es difícil particularizarlas al caso del desarrollo de la Administración electrónica. Por el contrario, su aplicación a este caso particular me parece especialmente adecuada. Analizado, siquiera someramente, el ¿para qué?, vayamos ahora al ¿cómo colaborar?
Creo que en el ámbito de los proyectos hay buenas oportunidades de colaboración. Cuando varias Administraciones se enfrentan a un problema común, ¿porqué no formar un equipo conjunto para abordarlo? De esa forma, trabajarían una única vez para resolver el mismo problema, en lugar de hacerlo cada uno por su lado. De forma similar, las personas que ya han desarrollado alguna experiencia de éxito en una Administración pueden participar en equipos de proyecto para implantarla en otras administraciones. Las herramientas colaborativas telemáticas me parecen especialmente adecuadas para la gestión del conocimiento, aunque pueden ser útiles también para otros fines, como, por ejemplo, para la gestión de proyectos o para apoyo a los órganos de colaboración, como ya hemos señalado anteriormente. Pero, sobre todo, para que las Administraciones colaboren y los órganos e instrumentos habilitados con este fin sean efectivos, me parece fundamental promover actitudes colaborativas en las personas que gestionan las Administraciones públicas, empezando por sus máximos responsables. Para ello, vendrán bien todas las acciones de difusión y sensibilización que puedan llevarse a cabo. También la formación es un instrumento privilegiado para promover este tipo de actitudes. En definitiva, se trata de un cambio de cultura organizativa. La clave: comunicación, comunicación y comunicación. Creo que en esto de la colaboración tiene que haber una especie de "lealtad de fondo". Hay un objetivo común de prestar un mejor servicio, optimizar unos recursos, servir mejor a la ciudadanía, etc. Esta idea encaja bien con la colaboración como forma de participación. Colaboramos porque somos, o nos sentimos, parte de algo. Los factores instrumentales Factor 8: La organización En este apartado reflexionamos sobre el modelo organizativo de la Administración electrónica. La estructura orgánica de las Administraciones es uno de los pilares del modelo organizativo burocrático. El organigrama de cada Ministerio, de cada Departamento administrativo, se regula por decreto, estableciendo rígidamente las jerarquías internas y las competencias de cada órgano hasta que se publique uno nuevo que derogue el anterior, lo que suele coincidir con un cambio de Gobierno, bien por cumplimiento del ciclo político electoral, bien por remodelación interna del Gobierno. La tesis que defendemos en este documento es que este modelo organizativo rígido, fuertemente jerarquizado, no se adecua bien a los esquemas de la Administración electrónica, proponiendo en su lugar el modelo que se ha dado en llamar "organización en red". Comenzaremos repasando telegráficamente las características del modelo organizativo burocrático aun vigente. Ya hemos señalado que este Modelo crea unas estructuras rígidas y fuertemente jerarquizadas. Las decisiones se centralizan en el vértice estratégico y los niveles intermedios de la organización, así como el conjunto de los empleados públicos, actúan con escasa autonomía e iniciativa. Por tanto, se produce una gran separación entre los niveles de decisión y los niveles operativos. La estructura organizativa tiende a ser muy vertical, con numerosos niveles jerárquicos intermedios, que muchas veces responden a fines retributivos, más que organizativos, ante las limitaciones del sistema salarial público. Los órganos administrativos suelen ser celosos defensores de las competencias que tienen atribuidas y tienden a la autarquía, evitando no ya cualquier tipo de intromisión sino también la colaboración con otros órganos respecto a lo que, según su forma de ver, sólo a ellos compete. De tal forma, que la Administración está constituida por una pléyade de compartimentos estancos que tienden a un comportamiento autista. En la Administración se mira mucho hacia arriba, raramente hacia los lados y casi nunca hacia abajo. La organización en red que corresponde al Modelo de Administración Relacional puede definirse por las características contrarias a las señaladas para el Modelo burocrático. En primer lugar, las sociedades actuales se caracterizan por su complejidad (11) , de forma que los poderes públicos difícilmente pueden aspirar a resolver, por sus propios medios, todos los problemas que se plantean en ellas, siendo necesario implicar a los diversos agentes funcionales que actúan en las mismas, adoptando una organización en red. En palabras de Daniel Innerarity, se trata de "sociedades sin vértice ni centro", en las que "sus relaciones ya no son jerárquicas sino heterárquicas, o sea, estructuradas en forma de red", constituyendo esta peculiaridad "su complejidad específica". Lo que Innerarity propugna para la política, me parece de aplicación también para la Administración pública que, en definitiva, es el instrumento del poder político para actuar en la sociedad: "La política debe transitar desde la jerarquía a la heterarquía, de la autoridad directa a la conexión comunicativa, de la posición central a la composición policéntrica, de la heteronomía a la autonomía, del control unilateral a la implicación policontextual. Ha de estar en condiciones de generar el saber necesario – de ideas, instrumentos o procedimientos – para moderar una sociedad del conocimiento que opera de manera reticular y transnacional". La Administración relacional debe ser capaz de implicar a la ciudadanía, a las empresas y a los diversos agentes sociales en el diseño y ejecución de las políticas públicas. Una Administración que funciona en red es una Administración que colabora, que aborda los problemas de la ciudadanía con perspectiva integral (porque los problemas sociales no están segmentados), que coordina el funcionamiento de sus nodos, que es capaz de integrar armónicamente la actividad de nodos públicos y nodos privados, que orienta su actuación a conseguir resultados y generar valor para la ciudadanía a la que sirve y, por tanto, no teme sino que promueve la participación ciudadana. Las características del diseño organizativo que corresponde al Modelo de Administración relacional se resumen muy bien en el artículo "e-Administración y nuevos modelos de gestión pública (12) " de Carles Ramió. En este artículo, citando a López y Leal (2002), se define la configuración de este Modelo en torno a los cuatro ejes siguientes:
Entre los aspectos que es necesario tener en cuenta para construir este Modelo de Administración, hay que mencionar el de las personas que son capaces de hacer funcionar una Administración que funciona en red. Las características de los e-Funcionarios o "funcionarios electrónicos" (término horroroso, por otra parte) van más allá de su capacitación tecnológica, como ya hemos explicado en un apartado anterior, y tienen más que ver con su orientación al servicio, su componente relacional y su focalización a tareas de valor añadido. Por otra parte, una Administración relacional, que funciona en red y hace un uso intensivo e inteligente de las TICs, constituye un entorno idóneo para la adopción de nuevas formas de organización del trabajo (13) más flexibles y adecuadas a las necesidades de las personas que vivimos y trabajamos en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Factor 9: Los procesos En la Administración, frecuentemente, los procesos coinciden con los famosos procedimientos administrativos, profusamente regulados. Pero no siempre es así. Hay también procesos de prestación directa de servicios que no constituyen un procedimiento administrativo. Como hay, también, bastantes procesos internos que tampoco lo son. En relación con este factor cabe destacar los siguientes aspectos:
Conclusión La orientación a los procesos apela a poner en primer plano el cliente, sea externo o interno, a superar los estrictos ámbitos competenciales, y a trabajar en una dinámica de mejora continua. El desarrollo de la Administración electrónica y la consiguiente digitalización de los procesos es una excelente oportunidad para su rediseño, mejora e innovación. Los resultados de la Administración electrónica Factor 10: Los servicios El factor Servicios, a diferencia de los que hemos visto hasta ahora, puede considerarse un resultado de la Administración electrónica. Me explico. El liderazgo, la estrategia, la colaboración, los procesos, etc. eran medios para conseguir algo. Sin embargo, poner a disposición de la ciudadanía una amplia oferta de servicios electrónicos es un indicador de haber avanzado en el desarrollo de la Administración electrónica. Poder ofrecer servicios electrónicos a la ciudadanía es uno de los objetivos importantes de la e-Administración, aunque no sea el único. Pero los servicios electrónicos o telemáticos se pueden considerar también un factor de éxito en cuanto a los aspectos que hay que tener en cuenta para diseñarlos y producirlos. Y de esto es precisamente de lo que vamos a hablar en este apartado. No podemos perder de vista que los servicios electrónicos son, antes que nada, servicios. Por tanto, deberán cumplir una serie de condiciones comunes a todos los servicios, con independencia del canal de prestación. Pero, al mismo tiempo, su cualidad de electrónicos les confiere unas especificidades que también deben ser analizadas. A continuación se analizan ambos aspectos. Los servicios telemáticos como resultado de la Administración electrónica A la hora de digitalizar los servicios, parece un inicio lógico plantearse la cuestión de ¿qué servicios deben ser los primeros en la oferta electrónica? Los servicios idóneos para ser provistos de forma telemática son los que se basan en el intercambio de información, mientras que los de prestación personal (servicios asistenciales, sanitarios, etc.) difícilmente podrán canalizarse por este medio, aunque sí podrán utilizarlo para gestionar aspectos auxiliares del servicio, como facilitar información, solicitar citas previas, etc. El canal telemático es idóneo, por ejemplo, para todo lo que tenga que ver con la tramitación de expedientes (subvenciones, autorizaciones, licencias, registros, sanciones, contrataciones, etc.). También puede utilizarse este canal para la prestación de determinados servicios que no exigen inexcusablemente la personación de los interesados, como algunos de asesoramiento, e-learning, etc. La optimización de los recursos dedicados al desarrollo de la Administración electrónica exige comenzar por los servicios que supongan un mayor impacto para la ciudadanía, por su volumen o por la importancia de la necesidad que vienen a satisfacer. También hay que tener en cuenta el perfil del público objetivo de los servicios, primando los dirigidos a aquellos con mejor disposición para su uso, como pueden ser las empresas, la juventud o determinados colectivos que interactúen frecuentemente con la Administración. Por una parte, como ya hemos señalado, los servicios digitales deben cumplir los mismos requisitos que todos los servicios en general. Para identificar estos requisitos me voy a basar en el Marketing de servicios para Administraciones públicas con los ciudadanos (14) de Toni Puig, que es una guía excelente a la hora de diseñar y producir los servicios. Toni Puig enfoca el asunto desde el Marketing de servicios, que define como "un proceso de producción de servicios – un método o sistema, en definitiva - que identifica y anticipa deseos, necesidades y problemas de los ciudadanos para satisfacerlos de una forma rentable para el ciudadano usuario, el trabajador del servicio y la administración pública que los ofrece". Completa esta definición con un final acorde con las tendencias actuales: "en esta satisfacción se establece entre ciudadano y administración una realidad cómplice porque el servicio público supera las expectativas del ciudadano". El marketing de servicios es un modelo para todos y con todos. Este método aporta muchas claves útiles para pensar los servicios públicos:
Algunas ideas que destaca Toni Puig son las siguientes:
Por otra parte, su cualidad de electrónicos confiere a los servicios telemáticos unas especificidades propias que también han de tenerse en cuenta en su diseño y producción. A continuación enumero las que me parecen más importantes:
Una reflexión final: Quiero terminar este post con unas palabras de Toni Puig que me parecen bien ilustrativas: "Me pagan el sesenta por ciento de mi sueldo para que conozca con rotundidad las necesidades/estilos de vida de los ciudadanos, el veinte para que proponga soluciones, el diez para que trabaje relacionalmente y el diez por ciento último para que lo haga con innovación. Hay una manera para conocer las necesidades: estando directamente con los ciudadanos, fuera del despacho". ¿Dedicamos la atención suficiente para conocer las necesidades de los ciudadanos destinatarios de nuestros servicios? Referencias Post sobre los factores de éxito publicados en Administraciones en red
Bibliografía
Notas [1] El valor equidad: http://eadmin.blogspot.com/2005/11/equid ad-inclusin-x-diversidad.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red") [2] Brecha digital: http://en.wikipedia.org/wiki/Digital_div ide (Artículo de la Wikipedia) [3] El valor servicio: http://eadmin.blogspot.com/2005/11/servi cio-utilidad-x-humildad.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red") [4] El valor transparencia: http://eadmin.blogspot.com/2005/10/trans parencia-claridad-x-obscenidad.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red") [5] Anteproyecto de Ley del Estatuto Básico del Empleado Público: www.map.es/iniciativas/mejora_de_la_admi nistracion_general_del_estado/funcion_pu blica/estatuto_funcion_publica.html (publicado en la web del Ministerio para las Administraciones Públicas - MAP) [6] DECRETO 108/2004, de 8 de junio, del modelo de presencia de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Euskadi en Internet: www.euskadi.net/cgi-bin_k54/ver_c?CMD=VE RDOC&BASE=B03A&DOCN=000056612&CONF=bopv_ c.cnf (Publicado en el Boletín Oficial del País Vasco, nº 135 de 16/07/2004) [7] e-Democracy: http://en.wikipedia.org/wiki/E-democracy (Artículo de la Wikipedia) [8] "Los dilemas de una relación inevitable. Innovación democrática y tecnologías de la información y de la comunicación": www.democraciaweb.org/subirats.pdf (Artículo de Joan Subirats publicado en la web "Democracia electrónica: Espacio de documentación y reflexión") [9] Tipos de participación y de no participación: http://eadmin.blogspot.com/2006/05/tipos -de-participacin-y-de-no.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red") [10] "A Ladder of Citizen Participation": http://ntru.aiatsis.gov.au/ifamp/practic e/pdfs/Arnstein_1971.pdf (Artículo de Sherry R. Arnstein) [11] Gobierno de sociedades complejas: http://eadmin.blogspot.com/2006/02/gobie rno-de-sociedades-complejas.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red") [12] "e-Administración y nuevos modelos de gestión pública": http://congres.lluert.net/comunicacions/ grup3/ramio.pdf (Ponencia de Carles Ramió en el I Congrés Catalá de Gestió Pública) [13] Otra organización del trabajo es posible: http://eadmin.blogspot.com/2006/03/otra- organizacin-del-trabajo-es.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red") [14] "Marketing de servicios para Administraciones públicas con los ciudadanos" : www.juntadeandalucia.es/gobernacion/open cms (Libro de Toni Puig, editado por la Junta de Andalucia) |
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