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Eje temático A. Política y cambio social:

Factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica

IV Congreso CiberSociedad

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Palabras clave:

administración electrónica
gobierno electrónico
administración pública
organizaciones
gestión del conocimiento
 

Autor(-a/s):

Iñaki Ortiz Sánchez
 
 
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Abstract:

Existe relativa unanimidad entre las personas que nos dedicamos de una u otra manera al estudio y desarrollo de la llamada Administración electrónica en que “esto no es sólo cuestión de tecnología”.

Entonces, si la Administración electrónica es más que tecnología, ¿cuáles son los elementos que la componen?, ¿cuáles son los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de abordar su diseño e implantación de una forma sistemática?, ¿cuáles son los factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica?

El objeto de este trabajo es, precisamente, buscar respuestas a estas preguntas. Es decir, identificar los elementos o factores influyentes en el desarrollo de la Administración electrónica, analizar su contenido y, en la medida de lo posible, proponer recomendaciones que puedan contribuir al éxito de las organizaciones públicas en la efectiva implantación de su propia Administración electrónica.

 
 
 

Texto de la comunicación:

Factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica


Más que tecnología


Es cierto que existe una práctica unanimidad en que "esto de la Administración electrónica no es sólo cuestión de tecnología". Al menos, en el ámbito de los grandes principios, como los que se proclaman en los discursos inaugurales de los numerosos congresos que se organizan sobre Administración electrónica.

Sin embargo, a la hora de la verdad, el peso principal de los proyectos recae en lo tecnológico. Precisamente, ésta es una de las principales causas del fracaso de muchos de ellos. Las razones de este enfoque tecnológico hay que buscarlas, desde mi punto de vista, en que las empresas proveedoras tienen su conocimiento y, sobre todo, su negocio, principalmente en la tecnología (hard y soft). Y, por otra parte, es más fácil "meter dinero" en comprar tecnología que actuar sobre el "núcleo duro" de las administraciones, como son sus estructuras, procesos y personas.

La tecnología es un elemento posibilitador, que no es poco, pero por si sola no transforma los procedimientos administrativos, ni garantiza la calidad de los servicios.

En mi opinión, es necesaria la existencia de un proyecto modernizador de la administración, de carácter general, en el que se inscriban los procesos de digitalización de mayor contenido tecnológico, junto con otros procesos de modernización orientados a la implicación de las personas, la adecuación de los procedimientos administrativos al medio telemático, la colaboración y coordinación intra- e inter-administrativa, la paulatina transformación de las estructuras administrativas hacia un funcionamiento en red, la participación de la ciudadanía en la gestión de las políticas públicas y en el diseño de los servicios, etc.

En definitiva, creo que el reto es aprovechar la incorporación de las TICs en la Administración para abordar el proceso de transformación real que las administraciones tienen pendiente desde hace bastante tiempo.


Consideraciones metodológicas


Las reflexiones contenidas en este trabajo son fruto de algunos años de trabajo dedicados a la organización y a la modernización de la Administración, así como al diseño y ejecución de proyectos específicos de Administración electrónica.

Las ideas expuestas en este trabajo se han ido publicando inicialmente en el blog Administraciones en red, dónde se han enriquecido con las aportaciones de las personas que han efectuado comentarios sobre ellas y, finalmente, se ha llevado a cabo un proceso de revisión y estructuración de todo el material acumulado en el blog.

Así mismo, hay que destacar que el contenido de este trabajo también se ha nutrido de la conversación mantenida entre los blogs que constituimos la comunidad de la "blogosfera pública", blogs que se citan en el apartado de referencias y a los que tengo que agradecer su importante contribución.


Esquema general


Se incluyen en este trabajo los siguientes factores de éxito:
  • Los agentes
  • Consideramos los siguientes agentes involucrados en el desarrollo de la Administración electrónica:
    • Ciudadanos
    • Funcionarios
    • Directivos públicos

  • Las bases
    Como factores básicos para el desarrollo de la Administración electrónica, se analizan en este trabajo los siguientes:
    • Liderazgo
    • Estrategia
    • Las relaciones

  • Entre los agentes involucrados se establecen las relaciones siguientes:
  • Participación
  • Colaboración
  • Los instrumentos
  • En este trabajo se analizan los siguientes factores instrumentales para el desarrollo de la Administración electrónica:
    Organización
  • Procesos
  • Los resultados

  • Se incluye como factor resultante de la Administración electrónica el siguiente:
  • Servicios



Los factores de éxito



En este apartado se analizan los factores de éxito para el desarrollo de la Administración electrónica enumerados en el apartado anterior.

Los agentes



Factor 1: Los ciudadanos

Vamos a realizar un enfoque de la ciudadanía como cliente, es decir, como destinataria, receptora y consumidora de los servicios públicos.

Respondemos, así, a un principio ampliamente proclamado en los diversos planes de Administración electrónica elaborados por las Administraciones públicas: la orientación al ciudadano. Aclaro, también, que en este concepto de ciudadanía englobamos, tanto los ciudadanos particulares, como las empresas y otras organizaciones destinatarias de los servicios públicos.

No se ha considerado en el alcance de este trabajo el tratamiento de la ciudadanía como sujeto de soberanía política, según el clásico principio definitorio de los sistemas democráticos.

A continuación se analizan algunos aspectos relevantes de este factor:
  • Segmentación
    Lo primero que hay que tener en cuenta al abordar la cuestión de los Ciudadanos es que no estamos hablando de un conjunto homogéneo, sino que los servicios públicos están dirigidos a grupos diferentes de destinatarios. Conviene, por tanto, segmentar los públicos objetivos de nuestros servicios, si queremos diseñar una oferta adecuada a cada uno de ellos.
    A la hora de diseñar los servicios debemos, por tanto, tener en cuenta a qué público nos dirigimos, ya que las características y las necesidades de cada uno de ellos son diferentes.
  • Personalización
    La personalización de los servicios supone llevar la segmentación a su máxima expresión, es decir, hasta un grado tal en el que cada persona constituiría un segmento, un público objetivo. La virtualización de los servicios digitales permite, en algunos casos, que el propio usuario del servicio lo configure de acuerdo con sus necesidades y con sus preferencias. Es el caso, por ejemplo, de algunos servicios de información que permiten que el usuario se suscriba a los temas de su interés. Por supuesto, un aspecto clave de personalización en los servicios digitales de la Administración vasca debe ser la de garantizar los derechos lingüísticos de la ciudadanía.
  • Estudio de la demanda
    La adecuación de los servicios públicos a sus destinatarios, al igual que el diseño de su posible personalización, requieren el estudio de la demanda.
    La Administración tiene que diseñar y poner en marcha mecanismos de escucha sistemática de cada público objetivo, integrando los resultados de esta escucha tanto en el diseño, como en la prestación y en la evaluación de los servicios.
    Las dos fuentes básicas de información para el estudio de la demanda son: los datos objetivos de funcionamiento de los servicios (número de usuarios, plazos, etc.) y las encuestas de satisfacción (es decir, la pregunta directa a los usuarios). Adicionalmente, debe habilitarse un sistema eficaz de quejas y reclamaciones, que promueva la expresión de cualquier insatisfacción percibida por los ciudadanos en la utilización de los servicios. La explotación de estas quejas y reclamaciones puede aportar una información muy valiosa para la mejora de los servicios.
  • Difusión de los servicios
    La Administración debe esforzarse en asegurar el conocimiento de los servicios públicos disponibles por parte de la ciudadanía. De acuerdo con el valor equidad (1), la Administración pública debe "contar con todos, no dejar a nadie fuera". Para ello, lo primero es poner los medios razonables para que los servicios sean conocidos por todos sus destinatarios potenciales.
    La difusión de los servicios tiene que ver, también, con propiciar las condiciones de accesibilidad para todas las personas, combatiendo, así, la brecha digital (2). Esto incluye promover la capacitación de la ciudadanía para la utilización de los servicios digitales.
  • Soporte a los servicios
    El funcionamiento de los servicios digitales requiere un soporte y una atención permanente para resolver "en tiempo real" cualquier incidencia que pueda producirse en la utilización de los mismos. Este soporte debe estar orientado a propiciar que los servicios sean realmente multicanales, asegurando unos estándares mínimos de calidad percibida por los usuarios en todos los canales disponibles.
  • Servicios proactivos
    La Administración dispone de abundante información sobre los ciudadanos, que se incrementará con la puesta en marcha y la utilización generalizada de los servicios digitales. Esta información puede y debe ser utilizada para mejorar los servicios y aumentar la proactividad de su funcionamiento, sin perjuicio de la privacidad y protección de los datos personales.

Hay que desarrollar "servicios push", mediante los cuales la Administración tome la iniciativa sin esperar a que el ciudadano acuda a solicitarlos, en lugar de los actuales "servicios pull", que requieren la actuación previa del interesado para que la Administración se ponga en marcha.

Factor 2: Los funcionarios

No puede haber Administración electrónica sin "funcionarios electrónicos". Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de "funcionarios electrónicos"?

Las características de fondo de los "funcionarios electrónicos" serían las siguientes:

  • Si por algo se debe caracterizar la Administración electrónica es por su orientación al ciudadano. Se superan los compartimentos estancos de la Administración tradicional y se pasa a trabajar por procesos orientados a satisfacer, desde una perspectiva integral, las necesidades y demandas de los ciudadanos. Por tanto, el "funcionario electrónico" debe pensar, no tanto en las formalidades del procedimiento, sino en el resultado obtenido por la ciudadanía. Es decir, es un funcionario orientado al servicio, un funcionario que busca generar valor añadido para los destinatarios de su trabajo. Esta característica enlaza con el valor servicio (3) .
  • La Administración electrónica funciona en red. Es necesario interactuar con otros permanentemente: con los ciudadanos, con otros funcionarios, con empresas colaboradoras, etc. Por tanto, el funcionario electrónico debe estar abierto a la intercomunicación, debe ser colaborativo, debe tener disposición a participar y a facilitar la participación de los demás. Es un funcionario que trabaja en el escaparate, porque la transparencia (4) es uno de los valores de la Administración electrónica.
  • La Administración electrónica automatiza las tareas rutinarias y facilita el autoservicio por parte de los ciudadanos. Por tanto, el funcionario electrónico debe orientarse a tareas de valor añadido, como la identificación de necesidades a resolver, la evaluación del servicio prestado y de los resultados alcanzados y, ahora que está de moda, debe también innovar continuamente los servicios. Para ello, es imprescindible el contacto directo con la ciudadanía, en una actitud permeable y de escucha sistemática, de tal forma que esta característica enlaza estrechamente con las dos anteriores.


Factor 3: Los directivos públicos

La primera dificultad que nos topamos para escribir sobre los directivos públicos es la delimitación de su objeto, es decir, ¿quiénes son los directivos públicos?

Hay que decir, antes que nada, que esta figura no existe como tal en el ordenamiento jurídico. Según Francisco Longo:

"El espacio de la dirección pública es disputado,..., por los dos actores tradicionales de los sistemas públicos: las clases políticas, y la función pública tradicional". Sin embargo, en su opinión: "ninguno de ellos puede responder a los desafíos de la dirección pública".



Por otra parte, el Informe de la Comisión de expertos para el Estatuto Básico del Empleado Público (5) define el directivo público como "la persona que posee la capacidad de liderazgo, la formación específica y las habilidades necesarias para hacer funcionar adecuadamente, bajo las instrucciones políticas del Gobierno correspondiente, la compleja maquinaria administrativa".

La Comisión propone que el Estatuto Básico del Empleado Público prevea la figura de los directivos públicos, como una clase más de personal, remitiendo la regulación, en su caso, de su estatuto específico y de las funciones que le corresponden a las leyes del Estado y de las Comunidades Autónomas.

En el ámbito de la Administración vasca, el Informe de la Comisión para la Racionalización y Mejora de la Administración Pública (CORAME), de 21 de junio de 1994, ya incluía esta propuesta en su medida nº 20: "Configurar un nivel de directivos públicos profesionales sujetos a un régimen especial".

En el Gobierno Vasco, los cargos de Consejero, Viceconsejero y Director se ocupan con personas de designación política, mientras los de Subdirector y Delegado Territorial son cubiertos mediante libre designación por funcionarios públicos. Los restantes puestos de funcionarios se cubren por el procedimiento de concurso, salvo contadas excepciones que se reservan a la libre designación entre funcionarios.

Hay una franja de puestos entre los que se incluirían los Directores, Subdirectores, Delegados Territoriales y Jefes de Servicios que serían susceptibles de reservarse a directivos públicos profesionales, con las siguientes características:
  • Definición de los puestos: todos los puestos a cubrir por directivos públicos deberían figurar en las Relaciones de Puestos de Trabajo, detallándose los requisitos necesarios para el desempeño de los mismos.
  • Forma de provisión: estos puestos podrían ocuparse con personas provenientes, tanto de la función pública, como del sector privado, siempre que acreditaran el cumplimiento de los requisitos exigidos para su desempeño. La selección debería realizarse en atención a criterios de competencia profesional y experiencia.
  • Desempeño del puesto: los directivos públicos desarrollarían sus funciones con amplía autonomía en base a unos objetivos establecidos por el nivel político.
  • Estabilidad: la permanencia en el puesto se desvincularía del ciclo político, facilitando así superar una visión de corto plazo en la gestión de las políticas públicas.
  • Retribuciones: cabría negociar la retribución de los directivos públicos de acuerdo con criterios de mercado, y podría vincularse una parte de su retribución al cumplimiento de los objetivos.

Coincido con el citado Informe de la Comisión de expertos para el Estatuto Básico del Empleado Público en que la regulación de la función directiva profesional es un factor clave de modernización de la gestión pública. Hay que tener en cuenta en este sentido el efecto ejemplarizante del desempeño de los puestos directivos con respecto a la actuación del conjunto de los empleados públicos.


Los elementos básicos



Factor 4: El liderazgo

El desarrollo de la Administración electrónica supone un proceso de transformación de la Administración pública. Por eso es necesario que se lleve a cabo bajo el liderazgo de los máximos responsables políticos.

A este respecto, conviene distinguir dos tipos de liderazgo para el desarrollo de la Administración electrónica:
  • Liderazgo estratégico: el que corresponde a los responsables de dirigir el desarrollo de la Administración electrónica en el conjunto de las administraciones. Se ejerce mediante la aprobación de Planes estratégicos y la atribución a órganos específicos de la responsabilidad de materializarlos. Este tipo de liderazgo es una variable exógena para los que gestionamos planes y proyectos de Administración electrónica.
  • Liderazgo ejecutivo: el que corresponde, en relación con la Administración electrónica, a los dirigentes públicos responsables de dirigir las diversas organizaciones de la Administración pública (Ministerios, Departamentos, Ayuntamientos, Organismos Autónomos, Servicios, etc.). Sobre este tipo de liderazgo se puede y se debe actuar desde los planes y órganos dedicados, específicamente, al desarrollo de la Administración electrónica.

En efecto, el ámbito del liderazgo no es un magma informe, aunque, a veces, pueda parecerlo, a la vista de las referencias genéricas que se hacen al mismo. Por el contrario, identificar los distintos tipos de liderazgo puede resultar muy útil a efectos prácticos.

Así, el que hemos llamado estratégico se genera en la medida que el desarrollo de la Administración electrónica sea considerado una prioridad por el Gobierno de turno. Tenemos la suerte de que el "fenómeno internet" tiene el suficiente tirón para que los Gobiernos incluyan en su agenda la Administración electrónica.

El liderazgo que hemos llamado ejecutivo puede y debe promoverse mediante acciones de difusión, comunicación y formación, previstas en los planes e impulsadas por los órganos dedicados a desarrollar la Administración electrónica.

Ningún órgano específico encargado de impulsar el desarrollo de la Administración electrónica va a alcanzar su objetivo si no consigue involucrar en este proceso al conjunto de las administraciones. Por ello, es imprescindible "tejer complicidades".

La cuestión es, sin embargo, ¿cómo se consigue que los dirigentes públicos lideren el desarrollo de la Administración electrónica?, o lo que es lo mismo, ¿qué acciones concretas pueden ser eficaces para involucrar a los dirigentes públicos en este proceso?


Factor 5: La estrategia



La estrategia debe ser una de las primeras concreciones del liderazgo .

La estrategia dibuja una meta y traza un camino.

  • La meta
    La meta se concreta en modelos que nos permiten diseñar cómo es el escenario futuro que deseamos. La definición del escenario objetivo posibilita alinear todos los esfuerzos en una orientación determinada.
    Buenas prácticas para dibujar la meta:
    • Escuchar a la ciudadanía y ser receptivo a sus aportaciones.
    • Promover la participación de las personas que gestionan los servicios.
    • Aprovechar lo mejor de las empresas colaboradoras de la Administración.
    • Conocer las buenas prácticas que realizan otras organizaciones y administraciones.
    • Estar atento a los modelos de gestión emergentes y, en particular, a los de gestión pública.
    • Ejercer la vigilancia tecnológica.
    • Adicionalmente, viene bien plasmar en normas los modelos o, al menos, alguna parte de ellos. Por ejemplo: Decreto 108/2004 (6) , de 8 de junio, del modelo de presencia de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Euskadi en Internet.

  • El camino
    El camino a seguir para alcanzar la meta propuesta debe plasmarse en planes y programas, marcando los ritmos de avance e identificando los recursos necesarios.
    • >
    • Buenas prácticas:
      Priorizar los servicios a digitalizar, comenzando por los que pueden aportar un mayor impacto positivo en la ciudadanía y son más viables de llevar a cabo.
    • Recorrer el camino desplegando una secuencia ordenada de movimientos, y asignando los recursos disponibles de forma que se maximice el valor del resultado alcanzado.
    • Utilizar una metodología definida para digitalizar cada servicio, teniendo en cuenta todos los aspectos relevantes: organizativos, normativos, tecnológicos, gestión del cambio, etc.
    • Buscar sinergias, agrupando los servicios en "paquetes" susceptibles de ser digitalizados de forma conjunta.

    • A evitar:
      • Que las prioridades vengan marcadas por iniciativas personales descoordinadas.
      • Que los servicios se digitalicen sin un proceso de reflexión para adaptarlos al medio telemático.



Los factores relacionales:



Factor 6: La participación

Mucho se ha escrito sobre el uso de las nuevas tecnologías para facilitar la participación ciudadana en los asuntos públicos, lo que algunos han bautizado como e-Democracia (7) . Sin embargo, las experiencias prácticas en esta materia son bastante menos numerosas que los artículos y las reflexiones teóricas, y los resultados obtenidos no siempre han sido todo lo satisfactorios que se esperaba.

Las ideas que se apuntan en este apartado son poco más que un guión sobre los aspectos de la participación electrónica que, desde mi punto de vista, habría que debatir y desarrollar para elaborar las bases teóricas mínimas sobre las que construir la Participación electrónica.

La primera tarea para ello es clarificar a qué nos referimos cuando hablamos de Participación electrónica. A este fin me parece útil la siguiente clasificación (Joan Subirats, 2002 (8) ) de las alternativas que relacionan el uso de las TIC con los procesos de innovación democrática:

imagen1


La principal línea divisoria de esta clasificación toma en consideración el grado de ambición estratégica o de modificación del sistema en sus partes esenciales que puede tener cada discurso.

Las dos primeras estrategias, consumerista o demoelitista se sitúan en el marco de la democracia representativa, y en ellas los elementos comunicativos propios de las TIC priman por encima de los aspectos relacionales. Se da por supuesto que el mecanismo representativo es la base de la única democracia posible, y se busca estrictamente mejorar la comunicación y la información recíproca, dejando siempre claras las responsabilidades y los roles de cada quién.

En los otros dos discursos o estrategias, las redes cívicas y la democracia directa, son los elementos relacionales los que priman por encima de los estrictamente comunicativos. Estas estrategias apelan al surgimiento de nuevas comunidades, a nuevas formas de hacer política, a otra forma de entender las responsabilidades colectivas y la construcción de la ciudadanía.


  • La opción consumerista:esta estrategia no pone en cuestión la forma de operar de las democracias parlamentarias, con sus mecanismos de participación centrados esencialmente en partidos y elecciones, sino que se focaliza en los mecanismos de información a disposición de la ciudadanía a fin que puedan ejercer de manera más completa y eficaz sus posibilidades de elección y disponer asimismo de más poder en sus relaciones con las burocracias públicas.
  • La mejora de la democracia representativa: esta estrategia se orienta a la búsqueda de vías para mejorar las comunicaciones entre las instituciones políticas democráticas y la ciudadanía. No se trataría tanto en este caso de mejorar la eficacia en la prestación de servicios, como de reforzar la legitimidad de las instituciones de gobierno.
  • La urdimbre cívica: Una de las características más significativas de las nuevas sociedades en las que las TIC ganan terreno y se desarrollan es la creciente apertura y existencia de espacios de autonomía y de redes relacionales nuevas, en las que florecen comunidades plurales, que hacen de la diferencia, o de sus micro o macro identidades su punto de referencia. La explosión de comunicación que ha supuesto el afianzamiento de las TIC, ha facilitado y facilita esa continua emergencia, y permite una reconstrucción de la política desde parámetros distintos a los habituales.
  • La democracia directa ¿nueva alternativa?: otra de las estrategias posibles en el uso de las TIC ante los actuales dilemas de la democracia es la de recuperar el viejo ideal de la democracia directa. Con todas las cautelas necesarias, se podría al menos pensar hasta que punto empiezan a darse las condiciones para avanzar hacia formas de democracia electrónica, en la que sea posible acercarse a los viejos ideales rousseaunianos sin las cortapisas del tamaño del "demos" y buscando eficiencia en la toma de decisiones.


Por otra parte, mi compañero de blog Alberto Ortiz de Zárate nos presentaba otra aproximación interesante a una tipología de la participación (9) cuando nos explicaba los niveles de participación de Arnstein, Sherry R., a partir del artículo de este autor ""A Ladder of Citizen Participation (10) ", JAIP, Vol. 35, No. 4, July 1969. Como veis, se trata de todo un clásico en la materia.

Alberto Ortiz de Zárate propone su propia escala, inspirándose para ello en los manuales de liderazgo habituales, donde se describen las posibles opciones para la toma de decisiones, en un continuo entre el autoritarismo y la delegación. En las figuras siguientes se representan ambas escalas: la de Arnstein y la de Alberto Ortiz de Zárate.

imagen2


Desde mi punto de vista, la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos es un asunto complejo y de gran trascendencia. Creo que debe abordarse con perspectiva integral, al menos, en los dos sentidos siguientes:

  • Contemplando todos los canales: el canal telemático plantea unas posibilidades de participación inmensas, pero en ningún caso va a sustituir por completo al resto de los canales y, en particular, al presencial. Al analizar la cuestión de la participación electrónica no pueden obviarse las formas de participación actualmente existentes. El canal telemático debe mejorar y complementar los mecanismos actuales de participación, a la vez que generar otros nuevos sólo posibles mediante el uso de la red, y todos ellos deben de tenerse en cuenta a la hora de diseñar un modelo integral de participación ciudadana. Por poner un ejemplo que raya la caricatura, si alguien piensa que esta cuestión se resuelve mediante el mero uso de los blogs, creo que está planteando un enfoque enormemente simplista del asunto. Es necesaria una perspectiva integral.
  • Contemplando todos los aspectos: no es posible una participación efectiva, es decir, que tenga resultados e impacto, si no se lleva a cabo una profunda transformación en la organización y funcionamiento de la Administración. Será necesario establecer nuevas formas de diseño y gestión de las políticas públicas, nuevos sistemas de evaluación, seguramente habrá que cambiar muchas cosas en la organización del empleo público, harán falta procedimientos administrativos y sistemas de control diferentes a los actuales, habrá que hacer realidad la colaboración entre las diferentes administraciones públicas, será imprescindible promover cambios radicales en los valores y en la cultura organizativa de las administraciones públicas, etc. Desde mi punto de vista, implantar un modelo relacional de Administración pública, en la que la participación ciudadana sea una práctica habitual y efectiva, requiere cambiar muchas cosas en la Administración. También en este sentido, es necesaria una perspectiva integral.


Por último, creo que es necesario analizar la cuestión de la participación, también, desde el punto de vista, tal vez más psicológico, de las motivaciones. Es decir, ¿por qué permitir la participación? y ¿por qué participar? Y pienso que estos porqués están directamente relacionados con los cómos y con los para qués, ya que estaremos dispuestos, unos a participar y otros a facilitar la participación de otros, según para qué y según cómo.


Factor 7: La colaboración



Siempre fue necesario que, tanto las unidades orgánicas de cada Administración, como las diferentes administraciones públicas, colaboraran entre sí, pero esa necesidad se hace ahora más patente, si cabe, con la implantación de la Administración electrónica.

Si el recurso a las dificultades técnicas para justificar la falta de colaboración nunca pudo resultar convincente, el actual nivel de desarrollo de las TIC-s deja aun más en evidencia la debilidad de este argumento.

Pero, ¿qué pistas se pueden dar para orientar este tema?, ¿qué aportaciones novedosas cabe introducir en este debate?

Lo primero que podemos y debemos plantearnos es la cuestión de ¿para qué colaborar?

  • Definición de políticas públicas
    Los diferentes niveles administrativos tienen su razón de ser en satisfacer las necesidades y demandas de los mismos ciudadanos. No tiene sentido que cada nivel administrativo diseñe las políticas públicas en las mismas materias, o en materias interrelacionadas, sin articular ningún tipo de coordinación ni colaboración entre ellas.
    No podemos estar tirando de la cuerda cada uno para un lado distinto, primero porque mareamos a la ciudadanía, y segundo porque los recursos son demasiado escasos para no optimizar su utilización (o, al menos, intentarlo).
  • Ejecución de las políticas públicas
    Es habitual que la ejecución de las políticas públicas requiera la intervención de diferentes niveles administrativos. La actuación de cada uno de ellos debe llevarse a cabo de forma coordinada y en colaboración con los restantes.
    Desde luego, la colaboración en la ejecución de las políticas será más fácil si previamente se ha llegado a un acuerdo para su definición. No obstante, la ejecución requiere mecanismos específicos de colaboración, coordinación y seguimiento conjunto de las actuaciones llevadas a cabo.
  • Prestación de servicios
    La prestación de servicios integrales a la ciudadanía requiere, en muchos casos, la intervención de diferentes órganos y Administraciones. Es necesario, por tanto, que esta intervención se haga de forma coordinada y colaborativa.
    Por citar un ejemplo, la superación de las situaciones de exclusión social atañe a los servicios de bienestar social, pero también a los de educación, vivienda, salud, … Obtendremos mejores resultados y utilizaremos más eficientemente los recursos si conseguimos colaborar y actuar coordinadamente.

  • Conocimiento, mejora e innovación
    Gran parte de los problemas que afrontamos todas las administraciones son comunes. Puede resultar descorazonador pensar en cuantas personas estarán trabajando en las diversas administraciones para buscar soluciones a los mismos problemas.
    ¿Tan difícil sería colaborar para afrontar problemas comunes? ¿No podríamos compartir el conocimiento? ¿Aprovecharnos mutuamente de las mejoras e innovaciones de los demás?

  • Compartición de recursos
    Compartir recursos es una de las formas más directas de colaboración. Me vienen a la cabeza, por poner un ejemplo, las oficinas de turismo duplicadas que podemos encontrar en algunos pueblos, pertenecientes a distintos niveles administrativos (algunas competencias parecen particularmente apetecibles) y repartiendo, en el mejor de los casos, los mismos folletos de información turística.
    Evidentemente, los recursos que se pueden compartir son de todo tipo, desde inmuebles, hasta equipamientos, pasando por unos elementos muy susceptibles de poderse compartir, como son los aplicativos informáticos. Y ¿porqué no?, las personas.


Nota: todas las reflexiones incluidas en los puntos anteriores se han efectuado con propósito de aplicación general, pero no es difícil particularizarlas al caso del desarrollo de la Administración electrónica. Por el contrario, su aplicación a este caso particular me parece especialmente adecuada.

Analizado, siquiera someramente, el ¿para qué?, vayamos ahora al ¿cómo colaborar?

  • Órganos de colaboración
    Los órganos colegiados no son nuevos en la Administración. De hecho, existen infinidad de consejos, comités, comisiones, mesas, … que tienen el objeto de propiciar la participación, facilitar la coordinación, etc.

    Sin embargo, en la práctica, el funcionamiento de estos órganos colegiados suele dejar bastante que desear, no siendo pocos los que apenas si llegan a reunirse. Si la experiencia de este tipo de órganos, hasta la fecha, ha sido tan desalentadora, ¿es posible crear órganos de colaboración que funcionen? Pues no estoy seguro, pero creo que merecería la pena intentarlo.

    Creo que, para que estos órganos funcionen, tendrían que tener las siguientes características: objetivos definidos y sujetos a plazos, capacidad de decisión sobre los temas encomendados, recursos suficientes (incluyendo herramientas colaborativas telemáticas), continuidad condicionada al cumplimiento de sus objetivos, y reconocimiento y visibilidad de sus aportaciones y resultados.

  • Proyectos de colaboración

    Creo que en el ámbito de los proyectos hay buenas oportunidades de colaboración.
    Cuando varias Administraciones se enfrentan a un problema común, ¿porqué no formar un equipo conjunto para abordarlo? De esa forma, trabajarían una única vez para resolver el mismo problema, en lugar de hacerlo cada uno por su lado.

    De forma similar, las personas que ya han desarrollado alguna experiencia de éxito en una Administración pueden participar en equipos de proyecto para implantarla en otras administraciones.

  • Herramientas colaborativas

    Las herramientas colaborativas telemáticas me parecen especialmente adecuadas para la gestión del conocimiento, aunque pueden ser útiles también para otros fines, como, por ejemplo, para la gestión de proyectos o para apoyo a los órganos de colaboración, como ya hemos señalado anteriormente.

  • Actitudes colaborativas

    Pero, sobre todo, para que las Administraciones colaboren y los órganos e instrumentos habilitados con este fin sean efectivos, me parece fundamental promover actitudes colaborativas en las personas que gestionan las Administraciones públicas, empezando por sus máximos responsables.

    Para ello, vendrán bien todas las acciones de difusión y sensibilización que puedan llevarse a cabo. También la formación es un instrumento privilegiado para promover este tipo de actitudes.

En definitiva, se trata de un cambio de cultura organizativa. La clave: comunicación, comunicación y comunicación.

Creo que en esto de la colaboración tiene que haber una especie de "lealtad de fondo". Hay un objetivo común de prestar un mejor servicio, optimizar unos recursos, servir mejor a la ciudadanía, etc. Esta idea encaja bien con la colaboración como forma de participación. Colaboramos porque somos, o nos sentimos, parte de algo.


Los factores instrumentales



Factor 8: La organización

En este apartado reflexionamos sobre el modelo organizativo de la Administración electrónica.

La estructura orgánica de las Administraciones es uno de los pilares del modelo organizativo burocrático. El organigrama de cada Ministerio, de cada Departamento administrativo, se regula por decreto, estableciendo rígidamente las jerarquías internas y las competencias de cada órgano hasta que se publique uno nuevo que derogue el anterior, lo que suele coincidir con un cambio de Gobierno, bien por cumplimiento del ciclo político electoral, bien por remodelación interna del Gobierno.

La tesis que defendemos en este documento es que este modelo organizativo rígido, fuertemente jerarquizado, no se adecua bien a los esquemas de la Administración electrónica, proponiendo en su lugar el modelo que se ha dado en llamar "organización en red".

Comenzaremos repasando telegráficamente las características del modelo organizativo burocrático aun vigente. Ya hemos señalado que este Modelo crea unas estructuras rígidas y fuertemente jerarquizadas. Las decisiones se centralizan en el vértice estratégico y los niveles intermedios de la organización, así como el conjunto de los empleados públicos, actúan con escasa autonomía e iniciativa. Por tanto, se produce una gran separación entre los niveles de decisión y los niveles operativos. La estructura organizativa tiende a ser muy vertical, con numerosos niveles jerárquicos intermedios, que muchas veces responden a fines retributivos, más que organizativos, ante las limitaciones del sistema salarial público. Los órganos administrativos suelen ser celosos defensores de las competencias que tienen atribuidas y tienden a la autarquía, evitando no ya cualquier tipo de intromisión sino también la colaboración con otros órganos respecto a lo que, según su forma de ver, sólo a ellos compete. De tal forma, que la Administración está constituida por una pléyade de compartimentos estancos que tienden a un comportamiento autista. En la Administración se mira mucho hacia arriba, raramente hacia los lados y casi nunca hacia abajo.
La organización en red que corresponde al Modelo de Administración Relacional puede definirse por las características contrarias a las señaladas para el Modelo burocrático.

En primer lugar, las sociedades actuales se caracterizan por su complejidad (11) , de forma que los poderes públicos difícilmente pueden aspirar a resolver, por sus propios medios, todos los problemas que se plantean en ellas, siendo necesario implicar a los diversos agentes funcionales que actúan en las mismas, adoptando una organización en red.

En palabras de Daniel Innerarity, se trata de "sociedades sin vértice ni centro", en las que "sus relaciones ya no son jerárquicas sino heterárquicas, o sea, estructuradas en forma de red", constituyendo esta peculiaridad "su complejidad específica".

Lo que Innerarity propugna para la política, me parece de aplicación también para la Administración pública que, en definitiva, es el instrumento del poder político para actuar en la sociedad:

"La política debe transitar desde la jerarquía a la heterarquía, de la autoridad directa a la conexión comunicativa, de la posición central a la composición policéntrica, de la heteronomía a la autonomía, del control unilateral a la implicación policontextual. Ha de estar en condiciones de generar el saber necesario – de ideas, instrumentos o procedimientos – para moderar una sociedad del conocimiento que opera de manera reticular y transnacional".



La Administración relacional debe ser capaz de implicar a la ciudadanía, a las empresas y a los diversos agentes sociales en el diseño y ejecución de las políticas públicas.

Una Administración que funciona en red es una Administración que colabora, que aborda los problemas de la ciudadanía con perspectiva integral (porque los problemas sociales no están segmentados), que coordina el funcionamiento de sus nodos, que es capaz de integrar armónicamente la actividad de nodos públicos y nodos privados, que orienta su actuación a conseguir resultados y generar valor para la ciudadanía a la que sirve y, por tanto, no teme sino que promueve la participación ciudadana.

Las características del diseño organizativo que corresponde al Modelo de Administración relacional se resumen muy bien en el artículo "e-Administración y nuevos modelos de gestión pública (12) " de Carles Ramió. En este artículo, citando a López y Leal (2002), se define la configuración de este Modelo en torno a los cuatro ejes siguientes:
  • Un centro relativamente pequeño donde se toman las decisiones políticas y se establecen las políticas públicas. A este nivel las NTI ayudan a recabar y a gestionar la información para realizar la toma de decisiones.
  • Un conjunto de unidades fuertemente descentralizadas (a nivel territorial y a nivel funcional) encargadas de traducir las políticas en iniciativas para la ciudadanía. A este nivel las NTI deberían emplearse para mejorar la actividad interna de las Administraciones.
  • Un conjunto de organizaciones públicas y de organizaciones privadas con ánimo o sin ánimo de lucro que se encargan de la gestión e implementación de los programas públicos. A este nivel las NTI deberían emplearse para mejorar la actvidad interna de estas organizaciones.
  • Creación de interfaces de relación ciudadanos/Administración capaces de hacer fáciles y amigables estas relaciones.

Entre los aspectos que es necesario tener en cuenta para construir este Modelo de Administración, hay que mencionar el de las personas que son capaces de hacer funcionar una Administración que funciona en red. Las características de los e-Funcionarios o "funcionarios electrónicos" (término horroroso, por otra parte) van más allá de su capacitación tecnológica, como ya hemos explicado en un apartado anterior, y tienen más que ver con su orientación al servicio, su componente relacional y su focalización a tareas de valor añadido.

Por otra parte, una Administración relacional, que funciona en red y hace un uso intensivo e inteligente de las TICs, constituye un entorno idóneo para la adopción de nuevas formas de organización del trabajo (13) más flexibles y adecuadas a las necesidades de las personas que vivimos y trabajamos en estos tiempos que nos ha tocado vivir.


Factor 9: Los procesos



En la Administración, frecuentemente, los procesos coinciden con los famosos procedimientos administrativos, profusamente regulados. Pero no siempre es así. Hay también procesos de prestación directa de servicios que no constituyen un procedimiento administrativo. Como hay, también, bastantes procesos internos que tampoco lo son.

En relación con este factor cabe destacar los siguientes aspectos:
  • Unidad básica de gestión
    Los procesos pueden considerarse la unidad básica de gestión con identidad y sentido propios. Un proceso obtiene uno o varios productos, dirigidos a unos clientes externos o internos determinados, tiene unos recursos asignados y puede medirse mediante unos indicadores de gestión. Por tanto, si queremos saber cómo estamos gestionando, es una buena idea que identifiquemos nuestros procesos.
  • Inventario de procesos
    Lo primero que conviene saber es cuáles son nuestros procesos. Parece trivial, pero no es habitual que los órganos y unidades administrativas tengan identificados sus procesos. Tener identificados y documentados los procesos facilita mucho las cosas, como iremos viendo en los puntos siguientes. Interesa poder obtener diferentes vistas de la información sobre los procesos, en función del destinatario o del uso a que se destine, como por ejemplo: ciudadano/usuario, funcionario/gestor, rediseño y mejora, análisis informático, etc.
  • Rediseño, mejora e innovación
    En los planes de modernización de las Administraciones públicas, a menudo, se habla de simplificación de los procedimientos. Para cumplir este objetivo es necesario trabajar a nivel de procesos. Hay que documentar y analizar los procesos para rediseñarlos y mejorarlos, en una dinámica de mejora continua.
    De la misma manera, un aspecto de la innovación, tan de moda, es la innovación en los procesos. Creo que, a veces, es difícil trazar la frontera entre la mejora y la innovación. En teoría, la mejora sería hacer lo mismo de una forma más eficiente, mientras que la innovación sería hacer otra cosa, pero las fronteras, en esto como en tantas cosas, suelen ser difusas.
  • Normalización
    Cuando analizamos los procesos, una de las cosas que observamos es que hay elementos que se repiten frecuentemente en muchos de ellos. Uno de los objetivos del análisis de los procesos debe ser su normalización, es decir, hacer siempre las mismas cosas de la misma manera. Los procesos, globalmente considerados, pueden agruparse en tipos o familias, como las ayudas, las autorizaciones, las sanciones, la contratación administrativa, etc. Identificar lo que tienen de común cada uno de estos tipos o familias facilita considerablemente su diseño, su mejora y su tratamiento informático.
    Así mismo, los procesos están compuestos de "piezas" (trámites, tareas, etc.) que se repiten en muchos de ellos, sean del mismo o de diferentes tipos o familias. Identificar y normalizar estas piezas nos va a permitir darles un mismo tratamiento, facilitándonos, por ejemplo, la creación de servicios comunes de tramitación telemática, como el pago, el registro o la notificación telemáticos.
  • Transversalidad
    Las Administraciones públicas se estructuran, frecuentemente, en rígidos compartimentos estancos, cuyas fronteras son difíciles de flanquear. Sin embargo, muchos procesos deben atravesarlas, ya que su gestión no se limita al ámbito de un único órgano, sino que deben intervenir en el mismo varios de ellos. La orientación de la organización a los procesos facilita un diseño más eficiente de su funcionamiento y requiere que los órganos se entiendan y colaboren en la gestión de sus procesos comunes.
    La complejidad creciente de los asuntos que deben tratar las Administraciones públicas para dar respuesta a las necesidades y demandas de una sociedad cada vez más interrelacionada subrayan la importancia de este aspecto de la gestión por procesos.
  • Digitalización
    A los efectos de este documento, entendemos por digitalización de los procesos su adaptación al medio telemático, de forma que puedan ser tramitados en red, tanto externa como internamente. Pues bien, a la hora de digitalizar es necesario identificar, documentar, analizar y rediseñar el proceso. Muchas veces se dice que no se trata de "poner en internet" lo mismo que se hacia presencialmente en el mundo tradicional del papel, sino que los procedimientos administrativos y, en general, los procesos de servicio deben adaptarse previamente al medio telemático. En la práctica, no es tan frecuente que se haga. Y después se nota, claro



Conclusión
La orientación a los procesos apela a poner en primer plano el cliente, sea externo o interno, a superar los estrictos ámbitos competenciales, y a trabajar en una dinámica de mejora continua.

El desarrollo de la Administración electrónica y la consiguiente digitalización de los procesos es una excelente oportunidad para su rediseño, mejora e innovación.


Los resultados de la Administración electrónica



Factor 10: Los servicios

El factor Servicios, a diferencia de los que hemos visto hasta ahora, puede considerarse un resultado de la Administración electrónica. Me explico.

El liderazgo, la estrategia, la colaboración, los procesos, etc. eran medios para conseguir algo. Sin embargo, poner a disposición de la ciudadanía una amplia oferta de servicios electrónicos es un indicador de haber avanzado en el desarrollo de la Administración electrónica. Poder ofrecer servicios electrónicos a la ciudadanía es uno de los objetivos importantes de la e-Administración, aunque no sea el único.

Pero los servicios electrónicos o telemáticos se pueden considerar también un factor de éxito en cuanto a los aspectos que hay que tener en cuenta para diseñarlos y producirlos. Y de esto es precisamente de lo que vamos a hablar en este apartado.

No podemos perder de vista que los servicios electrónicos son, antes que nada, servicios. Por tanto, deberán cumplir una serie de condiciones comunes a todos los servicios, con independencia del canal de prestación. Pero, al mismo tiempo, su cualidad de electrónicos les confiere unas especificidades que también deben ser analizadas. A continuación se analizan ambos aspectos.

Los servicios telemáticos como resultado de la Administración electrónica

A la hora de digitalizar los servicios, parece un inicio lógico plantearse la cuestión de ¿qué servicios deben ser los primeros en la oferta electrónica?

Los servicios idóneos para ser provistos de forma telemática son los que se basan en el intercambio de información, mientras que los de prestación personal (servicios asistenciales, sanitarios, etc.) difícilmente podrán canalizarse por este medio, aunque sí podrán utilizarlo para gestionar aspectos auxiliares del servicio, como facilitar información, solicitar citas previas, etc.

El canal telemático es idóneo, por ejemplo, para todo lo que tenga que ver con la tramitación de expedientes (subvenciones, autorizaciones, licencias, registros, sanciones, contrataciones, etc.). También puede utilizarse este canal para la prestación de determinados servicios que no exigen inexcusablemente la personación de los interesados, como algunos de asesoramiento, e-learning, etc.

La optimización de los recursos dedicados al desarrollo de la Administración electrónica exige comenzar por los servicios que supongan un mayor impacto para la ciudadanía, por su volumen o por la importancia de la necesidad que vienen a satisfacer. También hay que tener en cuenta el perfil del público objetivo de los servicios, primando los dirigidos a aquellos con mejor disposición para su uso, como pueden ser las empresas, la juventud o determinados colectivos que interactúen frecuentemente con la Administración.
  • Los servicios telemáticos en tanto que servicios

    Por una parte, como ya hemos señalado, los servicios digitales deben cumplir los mismos requisitos que todos los servicios en general. Para identificar estos requisitos me voy a basar en el Marketing de servicios para Administraciones públicas con los ciudadanos (14) de Toni Puig, que es una guía excelente a la hora de diseñar y producir los servicios.

    Toni Puig enfoca el asunto desde el Marketing de servicios, que define como

    "un proceso de producción de servicios – un método o sistema, en definitiva - que identifica y anticipa deseos, necesidades y problemas de los ciudadanos para satisfacerlos de una forma rentable para el ciudadano usuario, el trabajador del servicio y la administración pública que los ofrece".



    Completa esta definición con un final acorde con las tendencias actuales: "en esta satisfacción se establece entre ciudadano y administración una realidad cómplice porque el servicio público supera las expectativas del ciudadano".

    El marketing de servicios es un modelo para todos y con todos.

    Este método aporta muchas claves útiles para pensar los servicios públicos:
    • El método pone en primer lugar los deseos, necesidades y problemas de los ciudadanos. Es decir, en el centro del rectángulo están los ciudadanos y sus necesidades.
    • El método no sólo exige la identificación de los deseos y necesidades, sino que los anticipa.
    • La identificación y la anticipación son el inicio. A partir de esas necesidades conocidas, concretas y priorizadas, es necesario que los ciudadanos que usen el servicio queden satisfechos, es decir, que hallen respuestas en el servicio. Los servicios siempre son solución.
    • Pero satisfacer es hoy lo mínimo. Se trata de colmar las expectativas. Transformar cada servicio en una experiencia vital.
    • El marketing de servicios se propone una triple satisfacción: para el ciudadano, para el trabajador público y para la administración. Perseguimos la rentabilidad a tres.
    • Si los trabajadores no están satisfechos el servicio no funcionará con cero defectos.
    • Además, el servicio no puede ser carísimo, debe optimizar recursos.
    • En los servicios hay un después: cuando son satisfactorios y superan las expectativas, los ciudadanos valoran la administración pública y establecen con ella una relación cómplice .


    Algunas ideas que destaca Toni Puig son las siguientes:
    • Sin equipo no hay servicio. Hay que poner los recursos y las decisiones en la línea de los servicios. Son ellos los que están en contacto con el ciudadano. Se trata de conseguir equipos flexibles, en simbiosis con los ciudadanos, fuertemente motivados, apasionados por la calidad del servicio y capaces de innovar adaptándose a las necesidades de los ciudadanos. Se les propone unos resultados y los consiguen. Los une y motiva, pues, la tarea.
    • Un servicio es una idea clave: disponer de una idea útil para el servicio y comprender las necesidades de los ciudadanos. Se trata de pensar creativamente para ofrecer soluciones inteligentes a las necesidades de los ciudadanos.
    • Organización con los ciudadanos: una Administración pública relacional, en red, cooperante, que produce los servicios en equipo y con otras organizaciones, que se relaciona con los ciudadanos como coproductores de los servicios públicos, con un catálogo de servicios consensuado entre todo el sector administrativo, el sector asociativo, el sector empresarial y la implicación de los mismos ciudadanos.
    • La comunicación motiva el uso: hay servicios que los ciudadanos no usan porque los desconocen. Y algunos ciudadanos buscan servicios que existen y no los encuentran. Somos nuestro catálogo de servicios.
    • Los servicios electrónicos en tanto que electrónicos

    Por otra parte, su cualidad de electrónicos confiere a los servicios telemáticos unas especificidades propias que también han de tenerse en cuenta en su diseño y producción. A continuación enumero las que me parecen más importantes:
    • Multicanalidad: la primera característica reseñable de los servicios electrónicos es su prestación a través de múltiples canales. Ello obliga a tener en cuenta aspectos tales como el aseguramiento de determinados estándares de calidad en cada uno de los canales o la integración de todos ellos, de forma que los asuntos tramitados por cualquier canal sean accesibles desde cualquier otro y se pueda, por tanto, cambiar de canal sin que se resienta la continuidad de la tramitación.
    • Seguridad: el canal telemático necesita ofrecer un plus de seguridad con respecto al presencial, al menos en la etapa inicial de su implantación. De otra forma será difícil conseguir que los usuarios potenciales de los servicios se animen a utilizar este canal. Hay que ser conscientes de que, a fecha de hoy, el uso de Internet para efectuar transacciones (banca y comercio electrónico) está relativamente poco extendido y las reticencias a utilizar este medio pueden ser aun mayores para tramitar asuntos con la Administración pública, por tratarse de un ente que suele considerarse más distante y con el que la frecuencia de interacción es menor, a la vez que, muchas veces, los asuntos son de mayor trascendencia. La firma electrónica es un elemento imprescindible para aportar la seguridad necesaria a las transacciones electrónicas.
    • Usabilidad y accesibilidad: análogamente, es necesario esmerarse en la usabilidad y accesibilidad de los servicios electrónicos. Un diseño deficiente de la interfaz de usuario puede dar al traste con una gran inversión en el desarrollo de los servicios electrónicos. Los servicios públicos deben garantizar la accesibilidad, evitando, hasta donde sea posible, cualquier discriminación debida a discapacidades físicas, sensoriales o culturales. En el mismo sentido, hay que primar el uso de formatos no propietarios o que, al menos, no impliquen costes para los usuarios, así como diseñar las páginas y aplicaciones web de forma que funcionen correctamente con los navegadores más utilizados.
    • Tratamiento lingüístico: relacionado con la accesibilidad, hay que tener en cuenta el adecuado tratamiento lingüístico de los servicios electrónicos. Más allá de evitar las discriminaciones en razón del idioma, el desarrollo de la Administración electrónica representa una oportunidad para las lenguas minorizadas por cuanto permite un tratamiento lingüístico más personalizado.
    • Difusión de los servicios electrónicos: el despliegue y adopción de los servicios electrónicos por parte de los usuarios requiere llevar a cabo acciones específicas para su difusión. Es necesario vender la Administración electrónica. Para ello, la primera condición necesaria es desarrollar un buen producto, pero no es suficiente con ello. Hay que hacer llegar los servicios a sus potenciales usuarios y conseguir que los utilicen, haciéndoles ver su utilidad y las ventajas que les aportan con respecto a la prestación presencial.
    • Back-office: los servicios telemáticos empiezan dentro. Poner un formulario en Internet que permita, por ejemplo, la tramitación telemática de una solicitud requiere haber desarrollado previamente los sistemas internos de información que permitan la gestión electrónica de los servicios. Y más aun, el proceso de servicio se habrá adaptado al medio telemático y se habrán efectuado los cambios organizativos necesarios para adecuarse al nuevo escenario de gestión. Lo que ve el usuario en Internet es sólo la punta del iceberg.
    • Interoperabilidad: la gestión telemática de los servicios permite facilitar las gestiones de los ciudadanos poniendo a su disposición accesos y servicios comunes a las diversas administraciones. Por primera vez tenemos al alcance de la mano cumplir aquello de no pedir a los ciudadanos datos y documentos que obren ya en poder de la Administración. Para ello, es necesario consensuar y aplicar esquemas comunes de interoperabilidad.
    • Segmentación, personalización y proactividad: igualmente, los servicios telemáticos permiten un nivel de segmentación, personalización y proactividad imposible de alcanzar por el medio presencial.
    • Atención a usuarios: el soporte a los usuarios es uno de los aspectos a tener en cuenta al diseñar los servicios electrónicos.



    Una reflexión final:

    Quiero terminar este post con unas palabras de Toni Puig que me parecen bien ilustrativas:

    "Me pagan el sesenta por ciento de mi sueldo para que conozca con rotundidad las necesidades/estilos de vida de los ciudadanos, el veinte para que proponga soluciones, el diez para que trabaje relacionalmente y el diez por ciento último para que lo haga con innovación. Hay una manera para conocer las necesidades: estando directamente con los ciudadanos, fuera del despacho".



    ¿Dedicamos la atención suficiente para conocer las necesidades de los ciudadanos destinatarios de nuestros servicios?



    Referencias


    Post sobre los factores de éxito publicados en Administraciones en red






    Bibliografía


    • " Una Nueva organización para una nueva etapa del Gobierno Vasco: 47 medidas para renovar la estructura organizativa del Gobierno y la Administración del País Vasco", Comisión para la Racionalización y Mejora de la Administración Pública (CORAME), IVAP (Instituto Vasco de Administración Pública). (1994).
    • " La transformación de la política", Daniel Innerarity (2002).
    • " Marketing de servicios para Administraciones públicas con los ciudadanos", Toni Puig (2004)
    • " El fin de semana de siete días", Ricardo Semler (2005)


    Notas


    [1] El valor equidad: http://eadmin.blogspot.com/2005/11/equid ad-inclusin-x-diversidad.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red")

    [2] Brecha digital: http://en.wikipedia.org/wiki/Digital_div ide (Artículo de la Wikipedia)

    [3] El valor servicio: http://eadmin.blogspot.com/2005/11/servi cio-utilidad-x-humildad.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red")

    [4] El valor transparencia: http://eadmin.blogspot.com/2005/10/trans parencia-claridad-x-obscenidad.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red")

    [5] Anteproyecto de Ley del Estatuto Básico del Empleado Público: www.map.es/iniciativas/mejora_de_la_admi nistracion_general_del_estado/funcion_pu blica/estatuto_funcion_publica.html (publicado en la web del Ministerio para las Administraciones Públicas - MAP)

    [6] DECRETO 108/2004, de 8 de junio, del modelo de presencia de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Euskadi en Internet: www.euskadi.net/cgi-bin_k54/ver_c?CMD=VE RDOC&BASE=B03A&DOCN=000056612&CONF=bopv_ c.cnf (Publicado en el Boletín Oficial del País Vasco, nº 135 de 16/07/2004)

    [7] e-Democracy: http://en.wikipedia.org/wiki/E-democracy (Artículo de la Wikipedia)

    [8] "Los dilemas de una relación inevitable. Innovación democrática y tecnologías de la información y de la comunicación": www.democraciaweb.org/subirats.pdf (Artículo de Joan Subirats publicado en la web "Democracia electrónica: Espacio de documentación y reflexión")

    [9] Tipos de participación y de no participación: http://eadmin.blogspot.com/2006/05/tipos -de-participacin-y-de-no.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red")

    [10] "A Ladder of Citizen Participation": http://ntru.aiatsis.gov.au/ifamp/practic e/pdfs/Arnstein_1971.pdf (Artículo de Sherry R. Arnstein)

    [11] Gobierno de sociedades complejas: http://eadmin.blogspot.com/2006/02/gobie rno-de-sociedades-complejas.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red")

    [12] "e-Administración y nuevos modelos de gestión pública": http://congres.lluert.net/comunicacions/ grup3/ramio.pdf (Ponencia de Carles Ramió en el I Congrés Catalá de Gestió Pública)

    [13] Otra organización del trabajo es posible: http://eadmin.blogspot.com/2006/03/otra- organizacin-del-trabajo-es.html (Artículo publicado en el blog "Administraciones en red")

    [14] "Marketing de servicios para Administraciones públicas con los ciudadanos" : www.juntadeandalucia.es/gobernacion/open cms (Libro de Toni Puig, editado por la Junta de Andalucia)

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