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Katz, James & Rice, Ronald, 2002, Consecuencias Sociales del Uso de Internet.
Barcelona. Editorial UOC.
Autor/-a de la reseña: Hernán María Sampietro Sánchez
En el texto titulado “Consecuencias sociales del uso de Internet”, James Katz y Ronald Rice nos presentan un extenso compendio de investigaciones respecto a los efectos que ha ido generando la introducción en la sociedad de una nueva tecnología de la comunicación.
Quizás lo más interesante del trabajo sea el hecho de que estos autores se han distanciado de las dos posturas tradicionales: aquella que denominan Utópica, y según la cual Internet tendría un imparable potencial para liberar al ser humano, democratizar la sociedad, y desarrollar todas las comunidades; y de las concepciones que llaman Distópicas, caracterizadas por presentar la tesis de la “Paradoja de Internet” (una tecnología social que aísla a las personas), y por afirmar que este medio fomenta la violencia, la pornografía y las posiciones extremistas. Para salirse de esta dualidad, Katz y Rice acuñan un neologismo y hablan de una posición Sintópica (término formado con las palabras griegas Sin que significa “juntos” y Topos “lugar”), para resaltar la sinergia y la cualidad de Lugar Común que le atribuyen a Internet (y por su homofonía con el término inglés Sin, que significa “pecado”).
Desde esta posición, pero presentando siempre un sinnúmero de investigaciones que defienden las posturas contrarias, los autores se interesan por tres cuestiones básicas en las consecuencias psicosociales del uso de internet: el acceso, la participación cívica y comunitaria, y la interacción y la expresión social.
Es de resaltar que, para tratar cada una de estas cuestiones, Katz y Rice nos presentan un trabajo sumamente sistemático, con un primer capítulo dedicado (en cada apartado) a la discusión teórica y la comparación de su tesis con las investigaciones de los utópicos (usualmente, de pocos casos o de ejemplos aislados) y con las afirmaciones de los distópicos (generalmente, de investigaciones de laboratorio, reflexiones filosóficas o el seguimiento de pocos casos artificiales). Este capítulo inicial, es seguido luego por dos, tres y cuatro capítulos que presentan las propias investigaciones longitudinales y masivas: un seguimiento de casi diez años, de miles de usuarios reales de todo el territorio considerado.
Así, algunas de las conclusiones a las que llegan Katz y Rice con estas investigaciones son las siguientes:
En lo referente al Acceso, señalan que la brecha digital entre los que tienen acceso Internet y los que no lo tienen tiende a reducirse a un ritmo mucho mayor de lo que sucedió con otras innovaciones en el campo de la comunicación (como el teléfono o la televisión), no habiendo prácticamente diferencias significativas debidas a variables como género, etnia o similares, y en lo que se refiere a clase social, la única variable que sigue pesando es el poder adquisitivo.
Sin embargo, señalan como una consecuencia negativa el hecho de que la desventaja relativa de quienes tengan (y ya tienen) un acceso tardío tiende a ser cada vez más difícil de recuperar, puesto que las destrezas requeridas (por las posibilidades ofrecidas) se incrementan regularmente.
En cuanto a la Participación Cívica y Comunitaria, los autores nos señalan que Internet ni favorece el incivismo, las posiciones extremas y la manipulación, ni es una fuente de democratización de la sociedad, puesto que más bien debería entenderse que es un instrumento que complementa y refuerza (al brindar una nueva vía de comunicación) a las comunidades físicas existentes. Internet no es una forma decisiva de socialización política, pero quienes ya tienen una motivación cívica o una implicación comunitaria (grupo que, como señalan Katz y Rice, decrece desde hace muchos años en Estados Unidos), ven potenciadas sus opciones. En palabras de los autores “Internet no crea ni disminuye de por sí el capital social”.
Igualmente, en el texto se nos ofrecen muchos casos que ejemplifican cómo grupos de personas o colectivos con intereses o necesidades afines se han convertido en una comunidad organizada gracias a este recurso tecnológico (por ejemplo, pacientes de una misma enfermedad diseminados alrededor del mundo).
En lo referente a la Expresión e Interacción Social, es en donde más se distancian Katz y Rice de los distópicos que pronostican aislamiento y depresión, al igual que imposturas y falseamientos asociadas al uso de Internet. Por el contrario, los autores nos presentan docenas de investigaciones (incluyendo rectificaciones por seguimientos a largo plazo de anteriores distópicos), en las cuales se nos muestra que aumenta el número y la gama de nuevas posibles relaciones; que internet complementa y consolida las relaciones offline; fomenta un nuevo alfabetismo letrado (perdido con la masificación de la televisión); facilita la socialización de los tímidos, las personas minusválidas y muchas otras que no tienen la posibilidad de desarrollarla de manera tradicional; llegando a ser incluso su cualidad de herramienta de expresión emocional uno sus mayores motores de desarrollo.
Hasta aquí, la presentación de los principales desarrollos de “Las consecuencias sociales del uso de Internet”. No obstante, no quisiera acabar esta reseña sin hacer hincapié en la riqueza del texto en cuanto a su utilidad, tanto para quienes estén buscando un soporte a sus propias investigaciones (por la cantidad de trabajos citados, de diferentes líneas teóricas, que aportan ideas y ejemplos), como para legos, por introducirnos a un nuevo vocabulario y a un proceso social en marcha que a menudo se nos pasa por alto, más allá de la repercusión que tiene en nuestras vidas.